Etimologías:»simbólico» y «diabólico».

La palabra «simbólico» procede del griego «syn-ballein», que quiere decir «encontrarse», «unir».Era una costumbre que el anfitrión que había hospedado a alguien en su casa ,si éste le agradaba, le diera la mitad de una tablilla por si el o alguno de los suyos buscarà en un futuro cobijarse bajo su hospitalidad. Entonces, llegado el momento, como una ceremonia de reconocimiento, se juntaban cada una de las mitades de la tablilla para ver si casaban entre si.

Lo simbólico es así lo que une. Lo visible que nos traslada a algo invisible , en este caso la hospitalidad y el reconocimiento. Hoy, el mundo simbólico esta en declive tanto por esa pretensión de los neopositivistas de crear un lenguaje lógicamente perfecto, esto es , unívoco;como por la creciente brutalización que reduce el lenguaje a frases hechas, eslóganes, muletillas y onomatopeyas. Mas el hombre es un ser simbólico, y la pérdida de los simbólos es un síntoma del empobrecimiento de aquél. «El poeta compite con los anuncios», escribió un poeta. Que la chàchara del periodismo actual y ese lenguaje de máquina parlante expendedora de consignas exhibida por los «medios de comunicación» se vaya imponiendo paulatinamente , es una muestra mas de nuestra profunda crisis espiritual.

Por otra parte , la palabra «diabólico» procede del griego «dia-ballein», que significa «dividir». En la Biblia el diablo aparece caracterizado por tres cualidades: ser un embustero, ser un decepcionador y ser un divisor.

«Somos un signo aún indescifrado»,escribió Hölderlin. Desde luego hay uniones cimentadas en el engrudo de la uniformidad y que se agrietan a la menor contrariedad , y divisiones y separaciones necesarias siquiera sea para desprenderse de quien nos querría englobar en lo.mismo; es decir, convertirnos en nulidades. Mas cuando la tierra y el hombre están tan amenazados es preciso congregarnos en torno a lo que nos vincula. No estoy seguro de que apelar a»Gaia»sea suficiente. Tal vez ahora descubramos el valor de algunas religiones, no como epifanías de dioses o prácticas rituales, sino como condiciones de supervivencia del propio hombre.

Sea como sea , quien de niño ha crecido en la riqueza del mundo simbólico, tendrá mas sentido para captar el misterio y la profundidad de todo cuanto nos rodea y cuanto somos. Y este es uno de los pilares de esa conversón del corazón que se niega a reducir a recurso y a materia prima todo cuanto existe.

Javier Estangüi Ortega

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