Papa Noel y Cristo

Papa Noel nos promete siempre una abundancia creciente de toda clase de objetos, entre los que sobre todo priman los juguetes tecnológicos. Papa Noel es hoy una sociedad anónima con cientos de corporaciones y apóstoles a sueldo. Sus representantes son especialistas en convocar reuniones sin unión y uniones sin reconciliación. Sus acólitos exhiben toda clase de proclamas y prometen el paraíso en la próxima esquina ,despojando a la existencia de su trágica condición. Papa Noel riega todo con dinero como si éste pudiera ,a través de una especie de magia negra, hacer florecer el espíritu a base inversiones. Cree en el crecimiento ilimitado y, aunque se burla y proscribe la medicina homeopática, la practica sin saberlo , pues promueve siempre medios técnicos para remediar los estragos producidos por la técnica e invierte sumas crecientes para mitigar los desaguisados provocados por la sed de dinero. Papa Noel ,luego de invalidarnos y hacernos dependientes, siempre encuentra las prótesis adecuadas a nuestras carencias. Es un generoso dispensador de servicios. Todo lo convierte en producto, desde el pan a las cuentas de ahorro, desde el agua a la compasión. Ciega las fuentes y comercia luego con los grifos. Crea el mal y ,acto seguido, nos vacuna contra el . Papa Noel se nos hace imprescindible. Sin el no viviríamos un día mas. Nos ha convertido a todos en enfermos entubados incapaces de existir por si mismos.

Que lejos estamos, para crecer hacia dentro, de la digna pobreza con la que se desposó Francisco de Asís, ni de aprender nada de los pájaros del cielo ni de los lirios del campo. Ni de preferir al buen samaritano antes que a las grandes burocracias de la caridad cuyos requerimientos se dirigen siempre a la bolsa y no a la vida. Damos la espalda a la verdad porque ,aunque barruntemos lo peor en medio de ese derroche cuya música nos aturde, preferimos ir a una fiesta antes que a un entierro. Como si cuanto hacemos no tuviera consecuencias. Como si, a la postre, nada hubiéramos de pagar. Y así , los discípulos de Papa Noel, prosiguen seduciéndonos con sus cantos de sirena, al tiempo que nos negamos a mirar de frente la verdad de la cruz. La promesa de una rosa sin espinas nos sumirá en el fango.

Javier Estangüi Ortega

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