Abundiolandia

Abundiolandia está dividida en reinos de taifas, y cada reino echa la culpa al resto de los males que el mismo crea, pues se ha comprobado que nada une más alli que el odio compartido. En Abundiolandia se puede repetir ,cada día y cada hora ,lo que escribió Unamuno: «Gran pensador fue Perogrullo que a la mano cerrada llamó puño». En Abundiolandia abundan las lenguas de trapo y de madera, cada uno puede decir públicamente lo que quiera y cuando quiera , con la única condición , eso si, de callar al hablar. ¿Ideas libres?.No.Mas bien «ideas liebres», como escribió Bergamín, o «libertad de expresión de pensamientos esclavos»,como recalcó Antonio Machado. El régimen político de Abundiolandia es la Cleptocracia , y aunque las arcas están ya vacías, los abundiolenses observan impasibles como se siguen solicitando préstamos descomunales para seguir saqueando, incluso a los nonatos, mientras los apandadores reparten a su antojo el dinero ajeno para comprar vasallajes. En Abundiolandia son tan compasivos que no condenan el robo sin antes preguntar a los ladrones cual es su color preferido, pues en unos casos los absuelven y en otros los condenan; e incluso hace años comenzaron a practicar una especie de selección inversa:así al zote, al plagiario, al cristobita, al impostor, al zorocotroco, les encumbraron y les pusieron peana.Los dirigentes de Abundiolandia son adictos a crear y fomentar problemas realmente estrambóticos que serían el hazmerreir de cualquier persona con caletre ,sino fuera porque les sirven para escamotear los realmente graves y así ,sin mérito alguno digno de mención, sobreviven, parasitan y se perpetúan. A los abundiolenses les agrada que les seduzcan y los lleven a un funeral con música de boda. Los animales preferidos allí son el mono y la cacatúa, como lo acredita la maravillosa disposición tanto a la repetición como a la imitación de quiénes aspiran a triunfar. Carracas y matracas son allí distribuidas generosamente por todos los medios de comunicación. Se rinde culto a la bellota y al alcornoque. Se ha decretado que el dolor y el sufrimiento sean clandestinos .Los intelectuales de Abundiolandia cotizan en bolsa y llevan su precio tatuado en la frente. Son contorsionistas del halago y del disimulo , con una mano escriben y con la otra mendigan. Hay,¡cómo no!, disidentes, mas viven en las catacumbas. En Abundiolandia se permite la rebeldía, así las ovejas blancas, si así se sienten mejor, pueden considerarse negras. Y existe tanta libertad que uno puede cambiar de reino de taifa o de sexo con la misma facilidad con que se tiñe el pelo. En Abundiolandia se ha perfeccionado como en ningún otro lugar la «Neolengua», a la oligarquía la llaman «democracia», al arbitrio «ley», a la deslealtad «flexibilidad», a la componenda «consenso», a la traición «diálogo». Hasta han ideado un término denominado «inclusión», que sirve- ¡Oh prodigio verborreico!- comodín verbal – tanto para un fregado como para un barrido, y también para excluir a quiénes se oponen a sus idearios spray. Y lo mejor de todo: tan sólo se precisa una cosa para adquirir la auténtica nacionalidad, la fetén, vivir en el limbo; pues este es el único requisito para pertenecer a tal paraiso.

Javier Estangüi Ortega

2 response to "Abundiolandia"

  1. By: Blanca Posted: 18 diciembre, 2020

    Ya ayer en ese país han dado el pasaporte del limbo al más allá… y todos tan contentos..

  2. By: Lourdes González Ambel Posted: 20 diciembre, 2020

    el término de abundiolandia está magistralmente asignado a esta situación dónde la perversión de la lengua ha llegado a designar una cosa y su contraria con un mismo vocablo.

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