Las ideologías:velos del miedo.
Las ideologías cumplen varias funciones . Una de ellas, señalada en muchas ocasiones, es la de darnos la posibilidad de poseer sin esfuerzo alguno una comprensión omniabarcadora de la realidad humana. Fácilmente y con una apariencia de armonía lograda por medio de un reduccionismo casi siempre inconsciente, se logra simplificar la realidad por medio de un tipo de explicación cuya sencillez nos libera de la complejidad de aquélla y de la penosa tarea de cuestionarnos a nosotros mismos.
Ser un adalid del bien moral, sea cual sea éste ,constituye una segunda característica de las mismas. Por un módico precio se obtiene una conciencia moral que nos exonera de cualquier acusación salvo, claro está, la de habernos desviado de aquella ideología proclamada como la quintaesencia del bien.
Sin embargo el precio que se paga por esto es demasiado alto:no tener nunca una persona ante si. Es la condena del poderoso y del militante enfebrecido, quiénes , incapaces de despojarse de sus máscaras, tan sólo ven a los otros como depositarios de ideologías, creencias o prejuicios, y jamás en ese espacio abierto en el que el otro es una fuente de misterio y la ocasión de un encuentro inesperado , una posibilidad que se me da para librarme de mis anteojeras, o para ponerme a mi mismo en entredicho, o para superar esa angustia ante lo desconocido que me hace encasillarlo, juzgarlo, condenarlo o absolverlo , a la vez que me impide revelarme en mi auténtico ser.
La diferencia que media entre tratar con una etiquera homologada o con un prójimo es la misma que hay entre el esclavo, por muy emancipado que éste se crea, y el hombre libre. capaz de transcenderse a si mismo en esos espacios abiertos donde se dan los encuentros, y que tal vez no sean sino revelaciones propiciadas por los dioses. Pues el desamparo y el don son dos de las potestades que lo divino ejerce sobre los hombres.
Javier Estagüi Ortega