Dedicatorias
Siempre me han llamado la atención las citas, sentencias de libros sagrados y dedicatorias con que se abren muchos libros. Pero las últimas son las que más me han interesado. Desde aquellas retahílas de nombres a los que,en los escritos académicos,se dan muestras de agradecimientos y que se refieren tanto a colegas, secretarias, editores, hijos, esposos , bibliotecarios , fundaciones etc; y donde tan solo se omite a los animales domésticos, hasta aquellas otras menos académicas y más reveladoras del corazón de quiénes las escriben. Freud reprochó a Lou-Andreas-Salomé el haber dedicado un libro a «Sigmund Freud» y no al «fundador del Psicoanálisis». Ella le respondió que como mujer para ella las personas pesaban más que cualquier abstracción.
Entre aquéllas me quedo con dos. Una pertenece a la última obra de Heinrich Böll y reza así:»A los míos de todas partes, dondequiera que estén». La otra la encontré en una introducción a la novela «Agnes Grey» , de Anne Brönte. «A mi padre, por haber sido el último ; a mi madre, por haber sido la primera». Debería haber notarios de epitafios y dedicatorias.
Javier Estangüi Ortega