Regresar del poema
Regresar del poema como el que vuelve de una secreta Venecia imposible de olvidar. De una confidencia que clama por ser dicha. Apaga la pantalla, abre la ventana. Mira, ahí está el mundo: lo que miras te ve, lo que escuchas te escucha, te toca cuanto tocas. No eres su espejo ni su lámpara, tan sólo el humilde testigo del misterio, el huésped de un asombro que vibra y se propaga a través de los siglos. Pide ahora.Que el huésped se sepa y se convierta en sirviente del gran Anfitrión. Y canta. Pon el mantel para la gran fiesta de bodas. El poema es el anillo con el que el hombre da el si quiero a la vida y a la muerte. Se desposa con su estrella.
. Javier Estangüi Ortega