Cacomedia

Por cacomedia pululan toda suerte de parloteos, chácharas,» ¡hala!, ¡guay! ,¡guau!», borborigmos, cagarrutas y eruptos verbales. Cacomedia es una inmensa fábrica de palabras chicle, ideas espray, frases pegatina, espejismos, reflejos condicionados, placebos culturales, seriales de pacotilla y famosillos de cascabel. Sus presentadores, lacayos por peculio , sátrapas de baratillo por vocación, otorgan y quitan la palabra a su antojo a los diversos figurantes de cacomedia. Todos, eso sí, miembros de la misma internacional cuya sacrosanta divisa es:» ¡ disenso en lo accidental, consenso en lo esencial!». Cacomedia fomenta y abandera conformismos a granel disfrazados de contestaciones: el libertarismo puritano, las transgresiones a la moda, revoluciones de colores, tatuajes y piercings y un férreo control de natalidad de palabras y pensamientos que pudieran deshacer su hechizo y romper sus cadenas , invisibles, lisonjeras , edulcoradas.

Cacomedia se interpone entre nosotros y la realidad para distraernos de ésta y ofrecernos un espejo de si misma. Cada programa forma parte de un único Programa: cegarnos atiborrándonos de imágenes, ensordecernos a base de sonidos, embotarnos a fuerza de estimularnos y, ante todo y sobre todo, desvitalizarnos, sumirnos en la fatalidad, necrosarnos. Cacomedia se cierne sobre nuestras existencias como una sombra omniabarcante. Su meta: reemplazar nuestras vidas y la realidad por un descomunal cortejo de espectros, postizos, simulacros y fantasmas.

. Javier Estangüi Ortega

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