transideología, transgénero, transhumano: transnacionales sin transcendencia

Tachar hoy a alguien de » socialcomunista» o de » fascista» es no decir nada, tales palabras han llegado a ser tan sólo » flatus vocis», estigmas o conjuras para ocultar la realidad y preservar la buena conciencia batiéndose contra fantasmas y espectros. Las ideologías de antaño han sido reemplazadas por la transideología, esto es, una ideología de diseño. Llamo transideología a esa ideología que tiene como fin subsumir la naturaleza y la cultura en la categoría de lo fabricado. Una utopía abocada al fracaso de reemplazar la biosfera y la noosfera por la tecnosfera.

La transideología de género no sólo reniega de la naturaleza, como se dice con razón, también lo hace de la cultura, tal y como la conocemos hasta la fecha. De igual modo lo hace el transhumanismo. Ambas transideologías sólo pueden imponerse erigiendo un culto a la máquina y lo fabricado, convirtiendo a esta en ídolo o Golem . A tal efecto se sirven de dos procedimientos. En primer lugar establecen falsas analogías entre el hombre y la máquina. Usurpan y adulteran atributos humanos para proyectarlos en los artefactos. Así ,por ejemplo, se habla de navegar, jugar, inteligencia, comunicación, memoria,etc, respecto a los ordenadores. En segundo lugar, paradójicamente, devalúan al hombre. El hombre ,sujeto, pasa a ser objeto. La máquina,objeto, se convierte en sujeto. Ya Günther Anders denominaba » vergüenza prometeica» a la vergüenza que asalta al hombre contemporáneo cuando se coteja con la máquina. Desearía haber sido producido como esta , en lugar de haber nacido. Por cierto, a mi juicio es un error hablar de » simulacros» o » realidad virtual» , sería mejor decir contra- realidad, pues las prácticas de desencarnación hieren,¡ y de qué manera!, la carne del mundo. Sus tripas , centros de datos, requieren ingentes cantidades de energía y agua. El flamante y jovial Dorian Gray tecnólogico es un ogro por dentro.

No es fruto del azar el que rotos los diques de contención de la barbarie, naturales y cuturales, tras la demolición de las naciones( no de los nacionalismos), no advenga paraíso alguno, como soñaron algunos utópicos, sino una tierra expedita y baldía para que los tecnobillonarios, espíritus infantiles y soberbios, desaten sus delirios de destrucción. Una genuina transnacional de las ideas. Izquierdas y derechas no son sino crispados y grises figurantes de la tragedia. La transplanta es la planta de plástico. El transhombre el hombre sintético, de laboratorio. Una suerte de homúnculo, fabril Quasimodo inverso: Adonis protésico, contrahecho de alma.

. Javier Estangüi Ortega

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