» Despotismo de la ignorancia»

«Se cuenta que Nicolás I , en presencia de un proyecto de línea férrea entre Moscú y San Petersburgo , sin mirar los planos de los ingenieros, trazó una línea prácticamente recta uniendo las dos ciudades, finiquitando de una forma sencilla y expeditiva el problema». Lev Shestov relata está historia en uno de sus «artículos políticos» ( ed Trépanos). El filósofo denomina este procedimiento » despotismo de la ignorancia».

Y es que en manos de los ignorantes la navaja de Ockham se convierte en una temible cimitarra. La inadvertencia, desatención, falsificación y negación de la complejidad de lo real lleva siempre aparejada toda suerte desatinos, estragos y desastres que los empecinados cofrades del despotismo de la ignorancia han de ocultar celosamente con el perizonium de las ideologías y la propaganda.

Según François Revel en su libro » El conocimiento inútil»( ed Austral), la ideología es una triple dispensa.» La primera consiste en retener sólo los hechos favorables a la tesis que se sostiene, incluso en inventarlos totalmente, y en negar los otros, omitirlos, olvidarlos, impedir que sean conocidos. La dispensa práctica suprime el criterio de la eficacia, quitando todo valor de refutación a los fracasos…La dispensa moral abole toda noción de bien y de mal para los actores ideológicos…Lo que es crimen o vicio para el hombre común no lo es para ellos».

La propaganda, por su parte, trata de exacerbar las emociones y obnubilar el pensamiento para conducir a los hombres a actuar o inhibirse, creer o no, de acuerdo con los intereses del propagandista.

Buena parte de la propaganda desde el siglo pasado al nuestro se fundamenta en las piruetas, contorsiones, retorcimientos y torturas a que es sometido el lenguaje. Así, por ejemplo, cuando los aliados descubrieron los campos de concentración nazis no los destruyeron, se sirvieron de ellos, e incluso crearon otros ; eso sí, rebautizándolos como » campos especiales»( Spetzlager). Asimismo los recién deportados tras la victoria aliada, por obra y gracia de la neolengua, no eran ya deportados, ni refugiados, sino » reasentados» ( Umsiedler). La propaganda hoy es omnipresente y, por eso mismo, se ha convertido en totalitaria. El crimen de lesa verdad es el hijo legítimo de las ideologías y técnicas de propaganda especialmente desarrolladas desde el siglo XX. Este es el burka con el que el contrahecho moral y el » despotismo de la ignorancia» se sirven para esquilmar a los pueblos , camuflar su ambición e ineptitud y enviscarlos hoy a » guerras preventivas» , » guerras por la paz y la democracia» , o » guerras humanitarias».

. Javier Estangüi Ortega

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