El envilecimiento silenciado

En un artículo del periódico» el Debate», María Fernández relata como algunas compañías, entre las que se encuentra Blossom Keepsale, se lucran vendiendo joyas hechas a mano, según se jactan, a base de » transformar leche materna, cenizas, cordón umbilical , embrión, placenta y cabello en piedras únicas para crear reliquias modernas».

Cada época tiene su barbarie se nos advertía. La nuestra es única en camuflar lo atroz: la sofisticación técnica ( ídolo supremo) combinada con la fiebre del oro( otro ídolo, junto al llamado «éxito»), embotan el alma, resecan el corazón y convierten lo atroz en una bagatela o en la imperceptible y ciega inercia, ya se sabe, de » la fuerza de las cosas».

El progreso, escribió Karl Kraus, » fabricará portamonedas con piel humana».Hoy es uno de los más eficaces anestésicos. La alianza entre la técnica y la codicia, ha arruinado el espíritu y ha llevado a la mercantilización de todo, incluido el ser humano.De la cuna a la tumba, del nonato al cadáver, los siniestros alquimistas de la contravida, nos han convertido en materia prima, recurso aprovechable o desechable, reutilizable y desechado, según convenga y dicten las salomónicas » leyes del mercado» mas la carencia de escrúpulos, hoy rebautizados por los traficantes de almas como prejuicios.

Mas si cada época funda su barbarie, también funda su fariseísmo. Nos envalentonamos y desafiamos a enemigos muertos, sentimos aversión física y repugnancia moral antes quiénes se adornaban con las cabezas cortadas y jibarizadas de los enemigos o ante los traficantes de esclavos. Nos conmueven y aterrorizan Gulags y campos de exterminio. Y miramos hacia otro lado , justificamos , no queremos saber nada y hasta sentimos animadversión por los aguafiestas que nos zarandean para despertarnos de nuestro mullido sueño de » civilización y progreso». Condenamos al ostracismo a quiénes nos muestran con dolor esa otra cara de Jano de nuestro cacareado bienestar. El rostro del asesino ,el agiotista y la muerte. Nuestros sótanos, esa especie de cadena de montaje del alma donde se transforma, recicla, aprovecha, utiliza y reutiliza y, finalmente se mercadea con todo, borrando en cada fase la huella del oprobio. Ese » trade center vips» sofisticado y elegante, Auschwitz soterrado y sin humo.

. Javier Estangüi Ortega

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