«Negacionismo», sambenito para rotos y descosidos

En una carta de Galileo a Képler , aquél le escribe a este acerca del empecinamiento de los insignes doctores de entonces tratando de refutar con silogismos cuanto veían por sus ojos a través del telescopio. «¡ Cómo te hubieras reído de haber visto a nuestros doctores tratar de refutar con silogismos cuanto veían por sus ojos…!». En ese tiempo no se concebía que el mundo astral pudiese presentar manchas ni irregularidad alguna.

Cierto, en ocasiones los sentidos nos engañan. Descartes menciona como ejemplo al paseante nocturno. En noche de luna llena cree ser perseguido por el astro a través de los tejados. No sentimos el movimiento de la tierra. Y si sumergimos una vara recta en el agua la percibiremos como si estuviera torcida. Más nuestros sentidos no nos engañan en cuanto a la existencia de la luna, la tierra o la susodicha vara.

Hoy, los rancios doctores son quiénes se niegan a mirar las estelas del cielo y se despachan altivos desde su Olimpo académico contra las » sandeces de negacionistas»; sambenito reutilizado para denostar a quiénes carecen de la fe de carbonero hacia los poderosos y expertos, dogma hoy necesario para acreditar buenas ideas, intachable moral y ejemplar conducta cívica.

Que los aprendices de brujo y sus mecenas tratan con denuedo de alterar el clima , no me cabe duda a la vista de cuánto ya han hecho y harán tras su ignominiosa jura de bandera de : » cuanto puede hacerse, ¡ha de hacerse!» .¿ Recuerdan a esa legión de mozos de cuerda de la ciencia repitiendo como papagayos amaestrados el cuento del pangolín?.

Se dice que Tales de Mileto cayó en un pozo por caminar contemplando a las estrellas. Una esclava tracia se río al verlo. Hoy caeremos en el pozo por no mirar al cielo. Por refutar con profesiones de fe y protocolos cuanto percibimos. » Los caballos no ladran- se lee en un poema irónico de Julio Cortázar-.Y si ladran no lo sabremos nunca pues por definición los caballos no ladran-«. Palabra de los expertos, palabra del Señor, tal es nuestro desgraciado axioma. Los bautizados como » negacionistas» son hoy la esclava tracia. En los cielos tajados y tachados.En las nubes deformadas y atortujadas se percibe el sello de Fausto y la marca criminal de Caín.

. Javier Estangüi Ortega

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