España y Rusia
España y Rusia guardan una gran afinidad.Ambas lindan con otros continentes:África, en un caso, Asia en el otro. Y esta ha sido una de las razones por las cuáles han sido denostadas. «África empieza allende los Pirineos», se decía antaño. La cerrazón, el africanismo, la inquisición, la asunción de la leyenda negra, el atraso civilizatorio (» un intratable pueblo de cabreros»- escribió Gil de Biedma) , el antieuropeísmo.Recuérdese la sentencia de Ortega:» España es el problema, Europa la solución».
Por otra parte Rusia representaba el atraso, la autocracia, la barbarie tártara y mongola, la anquilosada ortodoxia. Y no es casualidad que numerosos intelectuales de ambos países hayan sido ardientes afrancesados, anglófilos o germanófilos, renegando de su pueblo, desconociéndolo con frecuencia y, siempre, dándolo la espalda con desdén. Élites que no han hecho sino fomentar la vergüenza y el vituperio de sus respectivas naciones y cuya divisa bien podría ser :» ¡ Entrad de una vez y colonizadnos bien!».
A este respecto es significativa la polémica librada por dos grandes de las letras rusas: Turgueniev y Dostoievski. El primero, noble, acaudalado, europeísta hasta los tuétanos y ya nacionalizado alemán, acababa de publicar la novela » Humo», en la cual vertía todos los tópicos de los occidentalistas sobre su patria natal. Dostoievski se encontró con el en Baden Baden. Comentaron la citada novela y de su encuentro Dostoievski dejó escrito lo siguiente:» Le recomendé que, por conveniencia, mandara traer un telescopio de París».¿ Para qué?»- me preguntó. » Esta lejos»- le contesté. » Enfoque a Rusia con su telescopio y examínenos, porque de otro modo, realmente le será difícil vernos». Y en carta a Maikov , escribe sobre Danilevski:»…vuelve a ser ruso y vuelve a amar su patria y su esencia.¡ Así es cómo se reconoce a un hombre honrado!. Turgueniev, después de ser un escritor ruso, se volvió alemán…¡ Así es cómo se reconoce a un hombre indigno».
Con todo Dostoievski no dejó de admirar el breve ensayo de Turgueniev » Hamlet y Don Quijote», donde, por cierto, toma partido por el caballero andante. Miguel de Unamuno ha sido para nosotros lo que Dostoievski para los rusos. No fué un patriota de » charanga y pandereta». Tampoco se le cayó la baba prendado por un europeísmo acaramelado que no era, en su mayor parte, sino desprecio y traición para con su patria. Tampoco Dostoievski fué un ciego eslavófilo.
Que tanto en Rusia como en España surjan autores cuyas obras reivindiquen una justa apreciación de su historia y se hayan liberado del síndrome del servilismo mental inoculado por sus élites o pseudoélites , es motivo de esperanza. Zarandeados por guerras civiles, postrados y traicionados por sus propios gobernantes, España y Rusia bien merecen si llegan a morir- ¡ y que nunca suceda!, al menos ,un réquiem justo.
Javier Estangüi Ortega