Historias que invitan a pensar (64)
En un artículo consagrado a la educación titulado » La filosofía de la educación o la paradoja pedagógica» , Jean- François Mattéi trae a colación la historia de la estatua de Glaucus relatada por Rousseau. » El tiempo, la mar y las tormentas» habían desfigurado dicha estatua hasta el punto de hacerla menos semejante » a un dios que a una bestia feroz». A juicio del autor del artículo los prejuicios , el prurito de la pedagogía actual por adaptar a los sujetos, promover objetivos, convertir la educación en ideología e instrucción y, en suma, confundir las funciones con los fines; han sido » el tiempo, la mar y las tormentas» que han desfigurado el rostro humano. Deformación del hombre y lo humano: un ser despojado de sentido , funcional, autómata o zombie, cuyo envés es la compulsión desenfrenada y violenta como dan fe de ello sus diversiones. Tal es el desgraciado logro de tal pedagogía que, presa del frenesí de los negocios, y la avidez por la simulación de resultados, ya no sabe en que consisten la libertad , ni el pensamiento, ni la contemplación. No pierde el tiempo. Pues como escribe maravillosamente el autor :» Perder el tiempo significa en el fondo ganar al hombre».
Javier Estangüi Ortega