A los apesadumbrados de hoy

Para no formar parte del cortejo del duelo/ forma parte del cortejo del amor./ Transmite, dona, pugna por ser un humilde eslabón de la cadena de oro/ Y si no puedes ser antorcha, aviva con tu hálito la llama./ Sin quejidos ni lamentos/ sin limitarte a contemplar impasible, resignado o quejumbroso/ como Venecia se hunde entre sus aguas.

Javier Estangüi Ortega

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