Una vacuna moral
El poder no opera hoy a través de la comunión sino de la polarización. Ya no se trata tanto de que el pueblo sucumba al influjo de un líder carismático-como en aquella novela en la cual el líder es un hipnotizador-, como de hacer soportable la mediocritas y la ignominia creando una tensión entre la población que mantenga a esta en un estado de crispación y movilización permanente donde el rival político o el disidente aparezcan como encarnizados enemigos cuya existencia es un constante sabotaje a la paz, la justicia y el bienestar. La paradoja es que tal enemigo ha de ser debilitado mas nunca destruido, pues si así lo fuera el gobierno y el régimen a instaurar y perpetuar se verían como el niño ve al rey en la fábula de Andersen: despojados de toda justificación, sin velo alguno tras el cual ocultar corruptelas, mentiras e iniquidades.
La única forma de mantener tal ignominia es saturar y acorralar al pueblo con riadas incesantes de propaganda. Los llamados » intelectuales orgánicos ( para no mencionar a los media), cumplen con creces con esta función. Fama, sinecuras, suculentas soldadas y una predisposición a la prostitución moral e intelectual ( la peor de todas), hace venderse o alquilarse, según sople el viento, a estas » lumbreras». Patriotas de partido , de mafia o de secta, lacayos de la fortuna y el halago y cínicos arribistas han conspirado para convertir la realidad en espejismo y este en realidad hasta el punto de considerar poco menos que a alucinados a quiénes se niegan a comulgar con ruedas de molino.
La sima entre los ricos y los pobres ha aumentado lo indecible, se nos dice una y otra vez. Y es cierto. Mas la sima entre la élite realmente culta y el resto ha aumentado mucho más. La demolición de la enseñanza ( llamada eufemísticamente reforma), la indiferencia, signo de cobardía moral, la introducción a granel de ordenadores en la escuela, las cruzadas de pedagogos y tecnócratas de baratillo cuyo lenguaje es un trasunto de la escuela militar de West Point y de un departamento de negociado ( programas, procedimientos, objetivos), han dado el golpe de gracia a cuanto de calidad aún se mantenía en pié.
La palabra » saber» procede de saborear. A mi juicio la tarea más urgente es la de vacunarnos moralmente contra la epidemia que nos induce a abdicar de la búsqueda de la verdad para alistarnos a partidos e ideologías. El saber por si mismo ha de resultar sabroso. No se puede conocer la realidad mirando por el ojo de una cerradura.
Otra tarea urgente es la de enseñar a nuestros jóvenes a leer y escribir de verdad. Hemos llegado a un punto en el cual, salvo excepciones, sólo se escucha el lenguaje zafio, chavacano y soez del macarra, el del tecnócrata y el del administrador, y el artificioso , relamido y empachado del pedante. Todas lenguas muertas para corazón y espíritu. Y a quiénes consideren esta tarea baladí para sus altas capacidades y elevados fines, he de recordarles unas palabras del » Diario de un escritor» de Dostovieski dirigidas a los hombres cultos de su tiempo : » No hacéis mas que decir que aquí no hay nada que hacer…Id y enseñarles siquiera a un chico la cartilla; ya tenéis en que ocuparos. Pero no. Dais media vuelta indignados «¡ Vaya ocupación para nosotros la que nos propone!- decís sonriendo con maledicencia-. Nosotros guardamos en el fondo de nuestro pecho energías gigantescas. Queremos y podemos mover de su sitio a las montañas; en nuestro corazón mana una fuente de amor purísimo a la Humanidad toda. Querríamos poder abrazar de un golpe a toda la humanidad . Queremos un trabajo acomodado a nuestras fuerzas…Pero ¡ ponerse un gigante a enseñar la cartilla a un mocoso…!». Muy bien, señores; pero es que si no hacéis nada, os vais a morir sin haber hecho nada…¿ Y sabéis una cosa?. ¿ No ansiáis una actuación gigantesca?. Pues os la brindamos, de tal forma que supera vuestras esperanzas. Hasta mover las montañas es más fácil…Vamos a explicaros en que consiste: en que prescindáis de vuestra grandeza…así vuestra natural grandeza como vuestros grandes ideales…rebajaos, rebajaos hasta los chicos. ¡ Será ese un sacrificio colosal!. Más aún : sois hombres de talento ,y si o sacrificáis , si os rebajáis hasta lo vulgar, hasta lo pequeño, puede que en eso mismo, desde el primer paso , encontréis ya algo que hacer, más fuerte, y luego , más y más. Porque la cosa es empezar…».( Obras. Ed.Aguilar)
Javier Estangüi Ortega