Antropocidio

El uso constante de móviles, ordenadores, » inteligencia» artificial y automóviles eléctricos, entre otros innumurables artefactos, demanda una dosis creciente de electricidad, como el cocainómano demanda cocaína. Mas allá de la superchería de la » energía limpia», tan inexistente como el » perpetuum mobile», pues una parte de la energía se disipa y transforma en calor, para no mencionar los procesos imbricados en la producción de la misma. Y más allá del » Apagón», deberíamos preguntarnos si realmente la creciente sustitución de la biosfera por la tecnosfera nos hace menos vulnerables y más libres o, por el contrario, nos otorga un engañoso sentimiento de poder y cercena nuestra libertad. El convertir inmensas extensiones de tierra feraz en desiertos de placas solares, ¿ nos otorga más libertad o facilita un mayor control sobre nuestras vidas a la vez que arruina la vida de la campiña?. A los fetichistas de la tecnología se les hace la boca agua al hablar del » milagro chino». Enumeran con fiebre de poseídos todas las tecnologías procedentes de esa venerable nación convertida hoy en una gigantesca cárcel de millones de almas. La vieja disyuntiva de los asaltantes :»¿ la bolsa o la vida?, se ha convertido hoy para nosotros por medio de los asaltantes tecnológicos en la del artefacto o la vida. Y lo peor es que elegimos aquél.

Günther Anders llamó » vergüenza prometeica» al sentimiento de los hombres que, cotejándose con las máquinas, se avergonzaban de su condición. Hubieran deseado ser fabricados antes que nacer. Y ese es hoy, se nos pregona , nuestro pecado original. Ya mucho antes Dostoyevski, el gran profeta ruso, escribió estas frases lapidarias:» …todos, más o menos, hemos perdido la costumbre de la vida; todos, quien mas, quien menos, cojeamos. Hemos perdido la costumbre de la vida hasta tal punto que a veces sentimos una suerte de asco por la vida verdadera, y por eso nos sienta mal que nos la recuerden…Hemos nacido muertos, y hace mucho tiempo que nacemos de padres que ya no viven, y eso nos agrada cada vez más. Dentro de poco querremos nacer de una idea»( Memorias del subsuelo. Ed Aguilar).

¿ Acaso no es ese el anhelo del transhumanismo?. Por eso hoy, a mi juicio, el envite esencial no se juega entre el soberanismo y la globalización, ni entre la democracia y los totalitarismos y populismos- sin olvidar la relaciones que guardan entre si todos estos envites-, sino entre el » hombre letrado y el hombre informatizado», entre el hombre de » carne y hueso» y alma y un somnoliento hiperactivo y desalmado zombi.

Javier Estangüi Ortega

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