Remedos postmodernos del régimen de Vichy
En el régimen de Vichy el estado se encargaba de establecer lo que era verdad y lo que no. Los programas escolares fueron reformados. Los libros de historia reescritos. Así , omitieron,por ejemplo, las masacres llevadas a cabo por los prusianos durante la guerra de 1870. Los decretos de primero de septiembre de 1939 y del 20 de enero de 1940 posibilitaron la represión y condena de los llamados » delitos de opinión». Quiénes no se avinieron al régimen fueron represaliados .Muchos profesores fueron destituidos y, en algunos casos, encarcelados. Además , en noviembre de 1940, el gobierno de Vichy suprimió las elecciones.
Cierto, hoy las cosas no se hacen a cara destapada. La situación, la propaganda y las técnicas de control y dominio son mucho mas sutiles . Sólo en casos extremos se recurre a la supresión de las elecciones: basta con crear pseudoalternativas donde los asuntos » serios» ni se toquen ni se discutan, emborrachar al pueblo con trivialidades, crear un golpe de efecto o un atentado de falsa bandera antes de las elecciones, convocarlas en la fecha más propicia a quien detenta el poder e incluso, en caso extremo , dar un pucherazo. En cuanto al delito de opinión, hoy rebautizado como delito de odio, a la reescritura de la historia , el ostracismo y la condena al disidente ,somos aplicados discípulos de la situación excepcional del régimen de Vichy y también de los regímenes totalitarios . Excepto en una cosa: sus ruines imitadores postmodernos poseen muchos menos escrúpulos y menos talla moral y personal que el mariscal Petain, y además no han de enfrentarse a una invasión militar. Con todo, como eximios representantes de la postmodernidad bien podríamos conjeturar que nuestros dirigentes, en tal tesitura, habrían otorgado raudos la nacionalidad a los ocupantes nazis con la misma ligereza con la que ovacionan a corruptos, si eso les hubiera beneficiado un ápice. Incluso los hubieran festejado como una suerte de filántropos, como hoy hacen con los fondos de inversión , ideologías disparatadas ,planes de globalización y todo cuanto contribuya a socavar a las naciones históricas.
Actualmente la ocupación no es militar sino económica y cultural. El régimen de Vichy tuvo sus colaboracionistas. Estos son hoy los separatistas, ( estados pigmeos sólo beneficiarán a las oligarquías mundiales), y quiénes , creyéndose partisanos , no hacen sino batirse con fantasmas, cadáveres, y sombras del pasado. Así contribuyen, sin saberlo, a la creación de ese mundo uniformado con el que soñaba el Gran Inquisidor de Dostovieski.
Marx afirmaba que la historia sólo se repetía como farsa. Mas hay farsas trágicas.
Javier Estangüi Ortega