La privatización del Estado y de la sociedad

Son muchos de los encaramados a cargos públicos , o aspirantes a serlo, quiénes miran con desprecio o condescendencia a quiénes , ingenuos ellos, sostienen que la nobleza del quehacer político está en promover el bien común absteniéndose de asfixiar o fagocitar las iniciativas de la sociedad civil. Pues para aquéllos el tránsito de la inocencia a la madurez , el genuino paso del umbral de la candidez del idealista al animal político , está en la concepcion de la politica como una lucha descarnada por la conquista y la conservación del poder. Los otros no son rivales , y hasta en ocasiones, cooperadores, sino encarnizados enemigos a los que hay que eliminar a toda costa y por los medios que sean. Y , a tal efecto, es preciso colonizar todas las instituciones, tanto estatales como civiles y apoderarse o comprar a los medios de comunicación. Tal visión aboca a una especie de movilización total cuyo único fin es el control. Mas para poder llevar a cabo éste, es preciso que todos los puestos de relevancia sean copados por miembros del partido , o simpatizantes del mismo. Así la mediocridad, la incompetencia, la falta de escrúpulos ,el oportunismo, el deseo de medrar a toda costa, la cobardía moral, junto con la servidumbre al jefe de turno , han sido las cualidades más requeridas para hacer carrera política. Como también el que la coacción, la difamacíon, la mentira, el maniqueísmo y el sectarismo, la amenaza y el gansterismo hayan reemplazado a la autoridad moral, al saber, al razonamiento y a esa voluntad de alcanzar la verdad sin la cual la politica se convierte en un estercolero.

» La politica es la ciencia de lo posible»,nos repiten hasta el hartazgo -como si vivieran en las nubes quiénes aun tienen principios-, los orgullosos aprendices del maquiavelismo para ocultar sus hediondos enjuages, mientras que luego, consumados los hechos, nos abruman con la cantinela de » como no podría ser de otra manera…». Solo que esto último es cierto tratándose de ellos,pues son incapaces de transcenderse : su aparente realismo no es sino el paño con que tapan sus desvergüenzas. Sólo pueden disfrazarse. Del Estado y de la Sociedad han hecho su » cosa nostra», por eso el futuro al que inexorablemente nos conducen es la ruina paulatina asistida y enmascarada con los cuidados paliativos de la propaganda o, cuando tiene lugar una catástrofe, como recién es el caso, ruina y muerte. Mas los estafermos se han despojado de sus oropeles. Ahora lo sabemos de cierto : los aprendices de Maquiavelo no sólo estan desnudos , son también un gigantesco bluff. Y no nos perdonarán el que los hayamos visto en cueros.

Javier Estangüi Ortega

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