Juegos olímpicos de París
Travesía- cabalgata por el Sena , rio teñido por la memoria de ilustres y desconocidos suicidas – hoy emponzoñado por vertidos y desechos-, tan solo para sentirse originales frente a todas las ceremonias anteriores que han tenido lugar en los estadios. Inconsciente manifestación de acomplejados por la » grandeur» perdida. Parodia grotesca de la última cena realizada por pseudoartistas que se creen transgresores por vilipendiar , cobardes, a quiénes previamente saben inofensivos ; cuidando, eso si, de no tocar ni un pelo a otra religión del libro para evitar – heraldos heróicos de la subversión subvencionada-, esconderse de por vida bajo el colchón de sus camas.
Descansos atiborrados de una música atronadora , secundada por espectadores que se comportan como botarates gesticulantes. Banderas enarboladas como delantales, agitadas como señuelos o capotes. ¡ Qué distinto al » yo porto la bandera «! (» ich trage die Fahne»), que escribió el gran poeta Rilke a su madre.Hombres y mujeres reducidos a la condición de cristobitas ,narcisos de selfies. Exultantes cuando aparecen en pantalla y devuelven a la cámara el ademán del adulto infantilizado . Regresiones a granel. El gesto prodigado hasta la naúsea de las manos simulando formar corazoncitos, remedo de un emoticono. Sucedáneos mecánicos : la falsa energía ,la falsa alegría, la falsa y exultante comunidad del aturdimiento compartido. La lengua materna desterrada por doquier. Presentaciones de deportistas calcadas de los show- business de la liga de baloncesto americana, de quiénes al competir están dispensados ,por si acaso y como condicion previa, de todo control antidoping. Obscenos gestos de victoria de atletas histriónicos ,hombres-anuncio, ataviados como tales, ignorantes de la antigua caballerosidad debida al derrotado. Algunos celebran la victoria aún antes de llegar a meta con el gesto estulto de los dedos en uve. Locutores que no hacen sino sembrar palabras pegatina,ideas espray y moco fraseológico a discreción . Metralla verbal. Lenguaje de ferralla. Confunden el patriotismo con la ausencia de ecuanimidad y la energía con el grito desaforado del fanático.
Escasas manifestaciones de decencia y honor que, con todo,no salvan esa feria del negocio y la impostura donde las medallas : oro,plata,bronce, llevan más de medio siglo siendo más falsas que un duro de chocolate.
Mientras se prepara la guerra divirtámonos. Falsifiquemos la historia ,sintámonos herederos de los griegos de antaño. Olvidemos trastiendas y carnicerías. ¡Bienvenidos al paréntesis dentro del paréntesis!. ¡Bienvenidos a los juegos olímpicos de París!.