El Estado Pontífice
Retomo aquí la certera expresión de Vázquez de Mella. Pues bien, el Estado Pontífice se confiesa laico mas tiene sus dogmas, excomuniones, sacramentos, encíclicas , clérigos, liturgias y ritos. Al tiempo que persigue como un poseso los demenciales «delitos de odio»( pues es un dislate legislar sobre los sentimientos), inocula el odio entre los gobernados.Sin escrúpulo alguno siembra el maniqueísmo para conquistar o mantenerse en el poder.
El Estado Pontífice insta y fomenta toda clase de liberación ( salvo de el mismo,claro), mientras inunda , infantiliza y necrosa a los cerebros con toda suerte de propaganda ; por lo demás vertida sobre ellos con el desprecio de tomar sus cabezas por contenedores de basura. Así, la cacareada liberación no es sino la de la inteligencia anestesiada y la abulia moral.
El Estado Pontífice nos prescribe como vivir, pensar, amar, hablar y, en breve, eso si en aras de la libertad , la seguridad , la salud, o cualquier otro endriago,nos implantará un código de barras en el cerebro. El Estado Pontífice apela siempre , si se ve acorralado, a los resortes del interés y el miedo; mas los cubre con la hoja de parra de la filantropía. Su solidaridad es la llamada a la jauría para iniciar la persecución al chivo expiatorio ( muerto o vivo), el intento de ocultar una vileza, o la máscara puesta sobre la indecencia y la arbitrariedad. El Estado Pontífice es experto en convertir víctimas en verdugos y viceversa,traficar con el dolor e incluso sacar rédito de las desgracias causadas por el mismo. Posee diestros inversores en la bolsa del dolor.
Los representantes del Estado Pontífice actúan como suplicantes y mendigos para pedir la confianza de humildes y damnificados. Mas cuando la consiguen, les dan un portazo en la cara , cierran con llave , arrojan a la papelera votos , promesas, y se consagran a sus enjuagues y a hacer carrera » política»; es decir,medrar. Déspotas y arrogantes con los pueblos , se comportan como caniches circenses con los grandes consorcios y fondos de inversión a los que venden sus patrias a precio de almoneda. Pues a ello se deben y deben su ascenso de la nada estéril a la nada perfumada que aniquila. Hienas simulando ser palomas de la paz legislan a troche y moche sobre lo divino y humano: sobre la memoria, sobre la vida y la muerte, sobre la verdad y la mentira, sobre la palabra.
Sus discursos – tropezones verbales o logorrea verbal-, están aderezados con ideas pegatina, palabras chiclé, frases «spray» ,alguna dosis de mala baba , rastros de polilla y mucha papilla de mercadotecnia electoral que, para desazón de escarmentados, aún hacen babear a los acólitos como la campanilla a los perros de Pavlov.
Los esbirros del Estado Pontífice suelen ser un híbrido del gánster, el turiferario ,el cristobita, el vivales y el pernales. Sin excluir la división del trabajo realizada por algunos tipos puros.
Y gracias al Estado Pontífice cada vez tenemos más y más derechos ( Hay una inmensa panadería de derechos recién horneados). Más y más derechos y menos medios para vivir. Endeudados hasta las cejas pero más y más entretenidos, mas horros de cultura y de saber. Y quiénes se proclaman libres, ¿ no oís sus estridencias?, ¿ no contempláis sus gestos convulsos, sus revoluciones de convención?. ¿ no resuena en sus pasos la cadena del esclavo?.
Javier Estangüi Ortega
Cada vez estoy más convencida de que el demonio está envalentonado… Porque hemos dejado que se envalentone, claro
A ver cómo salimos de esta..