historias que hacen pensar 7
Historias que invitan a pensar (7)
Casi todos conocían a Teresa de Calcuta. Era una mujer menuda y enjuta que rezumaba bondad y a cuyos ojos asomaba una gran energía. Poseía la fuerza del junco que parece que va a quebrarse y, sin embargo, soporta la tormenta más intensa. Tenía la bondad y la alegría que sólo tienen los santos. Aquella bondad que no es el fruto de un fastidioso deber que hay que cumplir ni procede del servicio a ideología alguna, sino simplemente gozoso olvido de uno mismo. Probablemente aquélla bondad que, incluso, se ignora a sí misma y son otros siempre los que la sacan a colación y la ensalzan.
Se cuenta que un día un periodista que había sido testigo de cómo acompañaba en sus últimos momentos a los moribundos que había recogido en la calle, abandonados a su suerte, se dirigió a ella y la dijo: “Yo no podría hacer ni por un sueldo de mil dólares diarios lo que usted hace”. A lo que la humilde monja contestó: “Y yo tampoco”.
Esa respuesta es la mejor refutación que se ha dado a la empobrecida idea que el “homo oeconomicus” se ha hecho del hombre y es, a la vez, una afirmación de lo que el hombre es cuando :”homo non vult esse nisi homo” (“ el hombre no quiere ser sino hombre”), expresión atribuida a Nicolás de Cusa.
Javier Estangüi Ortega