el fulanismo
EL FULANISMO
El fulanismo es un fenómeno de lo más típico en nuestra historia pero que se manifiesta en todo su esplendor en tiempos de crisis institucional como la que vivimos. Apareció como vocablo en la crisis de la Primera Restauración, durante la crisis de los partidos que se alternaban en el gobierno que eran incapaces de encontrar líderes fiables, pero se trata de un fenómeno siempre presente en nuestra historia, un fenómeno de lo más típico de “la cepa hispana”. Para dejar constancia de esto no tenemos más que referirnos a la fe colectiva que concitó en su persona el primer Juan de Austria, el genuino, y como siglos después otro noble volvió a concitar en su persona una fe similar sólo porque se llamaba igual.
He aquí resumido uno de nuestros principales defectos: para los españoles las leyes no cuentan, vivimos despreocupados del contenido de las leyes y de que estas se cumplan o no, porque vivimos en espera del político taumatúrgico salvador. La frase de Chesterton “dejar de creer en Dios no nos hace menos cretinos” pareció ser escrita pensando en nosotros, pero se quedó corto, creer o no creer en Dios no nos impide en creer fanáticamente en uno u otro político, concebimos la política como una lucha maniquea entre el político encarnación de todos los bienes y el político encarnación de todos los males. Y no es fácil engañar a quien muestra tanta necesidad de entregar su fe a un mesías político, a un caudillo salvador. Como los animistas anteriores a la Revolución Científica, como desconocemos el valor de la Ley, necesitamos creer en la magia. Para nosotros la democracia es seguir en procesión a un político disfrazado de santo, y no asegurarnos de que existan leyes justas y sabias, y de que exista un orden político en el que los dedicados a la cosa pública se vean obligados a cumplirlas y a hacerlas cumplir.
Francisco Javier Martín Campillo