Historias que invitan a pensar (53)
En el año 1985 tuvo lugar en la pequeña ciudad de Méjico de Tepotzlan un congreso cuyo fin era dilucidar cómo se podría introducir en la nación la tan loada «Alta tecnología». No se discutía si debía hacerse esto o no, sino simplemente cómo debía hacerse. En dicho congreso, inaugurado por un banquero de Estados Unidos, participaron industriales, políticos y profesores. Las palabras más empleadas en el mismo fueron: «progreso», » proceso», » modernización», » desarrollo», «necesidades», «comunicación», «información», «crisis» y «proyecto».
En una pausa, un invitado ocasional a dicho congreso opinó que tal encuentro podía muy bien zanjarse con cien palabras. Su amigo mejicano sacudió la cabeza y replicó veloz:» ¡ Con cien palabras se es presidente!. Apenas son cincuenta».
La historia la relata Uwe Pörksen en su desvelador ensayo titulado «Palabras de plástico (Plastikwörter). El lenguaje de una dictadura internacional». Ivan Illich sugirió al autor llamar a tales palabras «palabras ameba» en virtud de las propiedades de estos seres: sus fronteras difusas, sus deslizamientos, su disimulo,etc. También son denominadas por el autor «palabras-cáscara». Algunas características suyas- el libro señala treinta-, son su vaguedad, la extensión de su uso( al punto de hacerse universal), la exclusión de otras formas de expresión, la reducida denotación en provecho de una intensa connotación y el prestigio y reconocimiento que otorga el usarlas. Palabras de este tipo son actualmente,o han llegado a ser, según el autor, además de las ya mencionadas, las siguientes:»sexualidad», » recurso», » management», » planificación» , «problema», » solución» , «, «sistema», » servicio», » educación»,etc. Otra característica de estas palabras es que parecen tener vida propia: quien las profiere no sabe muy bien lo que dice o,mejor dicho, tales palabras hablan por su boca. Y además, lo que da que pensar, su uso causa una gran impresión en los oyentes .¿ Un caso de fetichismo verbal?. Como inevitable corolario suyo las palabras-plástico llevan aparejadas la creación de una legión de necesidades y expertos ; estos las extienden ,suministran y venden como servicios la satisfacción de las supuestas necesidades imputadas . ¿ Un ejemplo?.Tomemos la palabra «sexualidad»(aparecida por cierto en el siglo XIX) Hoy tenemos educación sexual, salud sexual, manuales de sexualidad, identidad sexual, ilustracion sexual, libertad sexual,y hasta mapas sexuales. Por no hablar del ejército de sexólogos que peroran sobre nuestra «vida sexual».
¿Recuerdan la historia del ave hechizado por la serpiente?. Aquél , llevado de sensaciones opuestas, la contempla inquieto por su tamaño y, a la vez, se siente embelesado por sus movimientos sinuosos, similares a los del gusano. El desenlace es de sobra conocido. Creo que nosotros nos comportamos como el ave ante las palabras-plástico, y que estas finalmente nos atrapan devorando nuestra capacidad de pensar.
El lenguaje también padece por el monocultivo de las palabras-plástico. No solo , en los últimos cien años, se han extinguido innumerables lenguas en la tierra,las que quedan cada vez se asemejan mas entre si: empobrecidas y colonizadas por aquéllas , como también nuestra mente.
Javier Estangüi Ortega
Es verdad, Javier.
Puede que sea ese el motivo de que en algunos niños se esté despertando la curiosidad por el latín. Mi nieto mayor busca palabras en latín para sus trabajos, y la siguiente está empeñada en aprender las oraciones y canciones en latín… ya sabe unas cuantas… aunque puede que esto sea por la afición de su abuela…jaja