Arbitrariedad versus ecuanimidad
Dondequiera que miremos vemos como se impone el reino de lo arbitrario. Concursos de todo pelaje compuestos de jurados sin competencia alguna donde se exhibe la arbitrariedad más indecorosa, sazonada, eso si, con un condimento de llantinas , besuqueos y tracas emocionales de aspirantes a ese bien incierto denominado «fama». Con obscenidad e impudicia dignas de mejor causa los concursantes se despojan de su vergüenza y su dignidad para oficiar de víctimas -como es debido en los media-, de todo cuanto este tiempo aciago reconoce, premia y condecora y, de paso, exigen un salvoconducto que los exonere de toda responsabilidad por su impostura, su codicia,su deshonestidad, su destape vital y su deseo de figurar.
Así, asistimos a diario a una especie de pasarela de víctimas de todo y por todo reclamando no la ecuanimidad sino el privilegio, la fama, la cuota y la subvención como medios de resarcimiento por las afrentas sufridas, en no pocos casos tan ridículas como ellos: una generación de blandiblú.»Colectivos» que echan pestes sobre los privilegios del antiguo régimen y no paran de reclamarlos para si, faltaría mas, ¡enarbolando la cacerolada de la «igualdad a medida»!.
Miembros de tribunales tuertos del ojo izquierdo o el derecho, pseudoactores, «influencers» (es decir, exhibicionistas) y gobernantes se comportan como niños malcriados, incapaces de tolerar la frustración y hacer frente sin trampas a la adversidad . Regurgitan sin tregua la misma papilla de frases huecas henchidas de palabras dopadas ,convierten sus odios, complejos ,caprichos e intereses, según sea el caso, en delitos, sentencias ,leyes ; mientras ,quejumbrosos, se señalan el ombligo sin parar.
Las sociedades pueden sucumbir, entre otras cosas, por ausencia de criterios (la palabra «crítica» está emparentada con «criterio»). La ausencia de los mismos no desemboca, en modo alguno, en la libertad, sino en la tiranía de la moda, la propaganda, las mafias o quiénes detentan el poder. Esa es , precisamente, la causa de la soberbia, indecencia e impunidad de tantos arribistas sin escrúpulos.
Carl von Clausewitz decía que la guerra era la continuación de la política por otros medios. Hoy se puede decir que la violencia es la continuación de la arbitrariedad por medios similares.
Javier Estangüi Ortega