«Llueve y no llueve, luego la luna está hecha de queso azul»

Recuerdo este razonamiento con el que Karl Popper ilustraba con humor el disparate al que nos vemos abocados en la conclusión de cualquier razonamiento una vez supuesta la verdad de una premisa consistente en admitir, a la vez ,como verdaderos, dos enunciados contradictorios. Y si recurrimos a las tablas de certeza para comprobar tal razonamiento veremos con estupefacción que este resulta ser una tautología, esto es,un razonamiento válido. Así, si admitimos como cierta una contradicción podemos inferir legítimamente cualquier absurdo.

Durante el régimen de Stalin se vieron carteles proclamando como , en realidad, dos mas dos eran cinco (2+2=5). A su vez, los jóvenes del mayo del 68 , cual hazaña emancipatoria realizaron la siguiente pintada:»La gramática es una mandarina». No podían vislumbrar como unos decenios mas tarde en nombre de la ideología «woke»,tan respetable y científica como las teorías biológicas «proletarias» de Lysenko ,se iba a «deconstruir» , degradar y empobrecer el lenguaje y el vigor del habla hasta el punto de ver aparecer al poco ,merced a los novísimos métodos pedagógicos, a generaciones de ágrafos y alalos.

Cuanto prometió y se anunció como una transgresión o una utopía , desembocó en una abyecta dictadura y en una ingeniería social cuyo único fin no era emancipar a los hombres sino sojuzgarlos ,perfumando y revistiendo con rosas el látigo con el cual los arribistas sin escrúpulos de hoy con su neologorrea y neologomaquia , en nombre de la libertad y del progreso, aspiran a regir por completo nuestras vidas . La tiranía de hoy, de momento,no crea Gulags ni campos de concentración, nos ofrece un caramelo envenenado y nos habitua a la contradicción, el disparate y el absurdo para perturbar nuestro juicio . La corrupción para ser soportada, defendida ,y hasta vitoreada, necesita corromper al pueblo para falsificar su espejo , configurarlo a su medida. Si aceptamos la mentira y la indignidad como moneda común , estaremos arruinados moral y económicamente. La falsa moneda, como se sabe, si no se la pone rápidamente fuera de circulación ,desplazará a la auténtica.

Javier Estangüi Ortega

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