componer, producir, crear 9
Componer, producir, crear (9)
El mundo moderno entiende la verdad como adecuación de las teorías a las cosas o como reconocimiento del pensamiento con las condiciones que él mismo ha impuesto a la realidad. En ambos casos se trata de alcanzar un método de conocimiento que garantice la verdad de cuanto conocemos. El experimento era el tramo final que corroboraba o refutaba a la teoría. Entre el que formula la hipótesis y el experimento no median mas que deducciones lógicas. Los otros seres humanos están al final del proceso, para repetir el experimento y, si éste confirma la teoría, para asentir a su verdad como “observadores objetivos”. Una concepción así no puede concebir el actuar más que como una especie de secuencia lógica que va desde la decisión hasta la consecución del objetivo, es decir, como un plan o como proyecto. Tampoco aquí es deseable que la atención se desvíe de la intención que anima el obrar. La línea recta, la autopista, el taylorismo en el obrar dividido en secuencias, la visión lineal de la historia jalonada en épocas que nos aproximan a un logro son manifestaciones de esta forma de pensar. Seguramente haya actividades del ser humano- fundamentalmente vinculadas con la supervivencia de la especie-, que requieran este control y planificación. La misma pervivencia de este método indica que éste no es fruto del azar .Mas, que esta forma de conocer y de actuar, reclame para si la exclusividad es lo inquietante. Porque despoja a la vida de su dimensión trágica al convertirla en proyecto. Reinterpreta como accidentes o como efectos secundarios muchas de las catástrofes de las que nosotros mismos somos sembradores. Y desautoriza y menosprecia ese otro saber para el que la vida y el prójimo pueden ser guías y cuyo origen no es la aplicación de un método sino un encuentro que nos conmueve incluso hasta la “conversión”. La religión y el arte, que se nutren de las experiencias más profundas de la vida, son esas otras vías de conocer que no sólo son necesarias como compensación y equilibrio al saber científico-técnico, sino que traen sus propios tesoros. Uno de los cuáles es precisamente saber que, en la vida, se unen siempre lo elevado y lo profundo y todo se reviste, incluso el pan, de “pan de la vida”, que no es tan solo un “producto alimenticio”.
Cierto, los artistas comen de las panificadoras y se llevan a la boca los peces que tal vez han sido pescados de la forma más cruel. Y los que sirven a la razón calculadora se nutren de los dones que los artistas han dejado y gracias a los cuáles, y a algunos encuentros con otros seres humanos, resulta la vida más que soportable.
Jacques Maritain decía que las pinturas de Picasso reflejaban el ser del hombre actual visto por los ángeles, de ahí la necesaria deformidad con que aparece aquél. ¿Cómo pintaría a un ser humano armónico?. ¿Qué cultura crearía un ser así?.¿Tomaría la forma de integración de lo que aparece como separado en un saber superior?.¿Cúal?. En todo caso creo que no dejaría de reconocer que en todo cuanto existe hay mucho más que recursos, combustible y alimento, aun cuando éstos sean necesarios. Y que la tierra sea algo más que el escenario de la Geo-política, depende de la emergencia de una nueva cultura que, además, de dar de comer a aquéllos que no comen, no aniquile después a los que alimenta.
Javier Estangüi Ortega