Una ssentencia falsa "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades"
Una sentencia falsa: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”.
Una y otra vez en la televisión, en la radio, en los mentideros y tertulias, en las universidades se oye repetir esta sentencia con una seguridad que se tiene por verdad incontestable. Y sin embargo, tal supuesta verdad se basa en una profunda mentira acerca de la propia condición humana. Pues ,¿acaso en lo que se refiere al cuidado del espíritu, a la preocupación por la ciudad, a la sensibilidad, al conocimiento, a la compasión, al amor y a la amistad ¿hemos siquiera alcanzado lo que podrían ser las posibilidades que cada uno de nosotros lleva dentro? . Parece más bien lo contrario y, precisamente, porque vivimos y hemos vivido muy por debajo de nuestras posibilidades es por lo que hemos caído en este pozo. A esta economía virtual que nos ha llevado a este abismo le corresponde también un hombre virtual, un hombre que sólo existe como espectro. Un ser humano degradado a la condición de consumidor de dinero y de recursos, reducido casi exclusivamente a aquéllas funciones que proporcionan combustible a este sistema despilfarrador, si, pero sobre todo inmoral y destructor de la propia esencia humana.
A los economistas, a los políticos, a los tecnócratas que creen poder cuantificar todo lo referente al hombre hay que decirlos: ¡hemos vivido y vivimos muy por debajo de nuestras posibilidades y ,por eso mismo, hemos permitido que los falsos bienes suplanten a los verdaderos y que ustedes se erijan en guías de la Humanidad!. No serán sus acuerdos, sus reuniones ni sus congresos los que nos saquen de este pozo, sino los hombres de corazón y los que aún, a pesar de todo, velan por el cuidado de lo humano que es mucho más que lo que reconocen sus gráficos y sus estadísticas. El día en que vivíamos por encima de las posibilidades que hoy se nos ofrecen en el mercado: ser voraces animales de rapiña o consumidores ansiosos, entonces si que nos libraremos de seguir cayendo por debajo de una civilización que no hace más que degradar lo humano.
Javier Estangüi Ortega