entre bobos anda el juego
ENTRE BOBOS ANDA EL JUEGO
Aunque no sean ases todos los naipes, la Comunidad de Madrid y la Generalitat de Cataluña enseñan hoy sus cartas en las Vegas para que el magnate de los casinos Sheldon Adelson, propietario del grupo Las Vegas Sands, instale unos garitos en sus respectivos predios. En caso de ser agraciada, la Generalitat se compromete a que La Moreneta bendiga todas las mesas de blackjack. Madrid jura y perjura que en una de las habituales visitas que gira a la capital, será el Santo Padre quien consagre a los crupieres. Estando tan parejas las devociones, probablemente sean otras aportaciones de valor añadido las que inclinen la balanza en un sentido u otro. Así, Barcelona alega que ellos, al contrario de la presidenta Esperanza Aguirre, saben existir en el silencio. Madrid, so pretexto de ser necesaria para acceder al futuro mega complejo del tararira, diseña una tarjeta que corte la coca como un cúter. Mejor que la Visa. Para agradar al mundo del hampa, la voluntad de entrega de ambas representaciones es pues incuestionable. Y es que cuando las hablan de empleo, nuestras comunidades, que tienen más hambre que un maquis, se ponen candongas, y como la permitancia facilita la conductancia, abren sus aposentos a todos los herejes aún a costa de socavar los pilares de la propia honra. Es tal su apasionamiento por la prometedora inversión que no sería de extrañar que hubieran dado la venia para que las pasasen por el hule esta misma tarde. Con tanto cosmopolitismo subido de tono, esas excéntricas del arrumaco, de tanto darse el hocico con supuestas contrapartes, van a cruzarse en las Vegas más que un perro callejero. Parecen olvidadas de la mano de Dios. Todos los emprendedores se las trabajan sin pasar por taquilla. En un abrir de bragueta se ponen a puntillo y hasta de oficio se entregan a la frenética concupiscencia. Tristemente, las autonomías son como son: más infieles que un compromisario. Jamás vi himenes más desgarrados, ni vaginas tan cariñosas, ni bollullos con más puntos g, ni parlamentarios con tanto empeño por dejarse conquistar. Abracadabrante. Sólo les falta señalizar el agujero con un banderín, como en el golf. Como si lo viera, ya imagino a nuestra Comunidad de Madrid convertida en un bazar de jeans entrando y saliendo, en una plaza de tientas, en un concesionario del resobo, o en el corral de la Pacheca. Lo mismo da que da lo mismo. Ni arrodrigonado se va a enderezar su currículum.
Aunque dan para escribir una enciclopedia de indecentanzas, las condiciones para que tal inversión prenda no tienen nombre. Por llamar a las cosas pasajeras por su nombre. Dejar de lado la ley, o dicho de otra manera, que reine la ley de la selva. Exención en el pago de cuotas a la Seguridad Social de los empleados, de impuestos municipales, regionales y estatales durante dos años. Cesión de suelo público, incluidas expropiaciones y ventajas en la fiscalidad inmobiliaria durante diez años. Privilegios legales para la contratación de personal extranjero, entre otros, agilización de la concesión de permisos de trabajo. Desregulación del personal empleado, modificando, si fuera necesario, el Estatuto de los Trabajadores. Cambios en la legislación sobre la prevención del blanqueo de capitales, con flexibilización de los controles. Eliminación de la ley antitabaco dentro del complejo. Autorización de la entrada a menores y ludópatas reconocidos como tales, y como colofón, el Estado prestaría un aval para que la propietaria pueda obtener un préstamo de 25 millones de euros a través del Banco Europeo de Inversiones. Y dicho lo dicho, ¡a divertirse!. Que la fe ha sido sustituida por una apuesta.
Luminotecnia de motel, guardarropía de luces, destellos cegadores, repóquer del neón, incandescencia pura. Cielo nocturno de reinas de corazones, elepés rodando con el deseo, ébola de Elvis redivivos, sonrisas recalcadas, prostitutas on line, anfetaminas de mil colores, entusiasmo inexhausto, delirio sistematizado… Jugar y jugar y volver a jugar. Hasta que aparezca el deliquio. Que en el reino del evento hay juegos hasta de palabras. Emparaisada, la vida da vueltas sobre la ruleta como una centella. Todo parece esplender en esa varita mágica de la festinación. “¡¡Si sale rojo, me caso!!” vocea un tipo de Carabanchel que atiende al nombre de Californio. “¡Alégrame la vida, play!” impetra el colonizado por las deudas. “¡A la tercera va la vencida!” aplazan los más, cautivados por el hechizo. La cultura de las Vegas se ha extendido y hoy, todo es juego. Los políticos juegan a plantar casinos; los casinos, con la dignidad.
Fdº.: Muereteriendo sin Blanca de las Escépticas Maneras del Famoso Sol de España