historias que invitan a pensar 26
Historias que invitan a pensar (26)
Transcribo un recuerdo de infancia de Christiane Singer, relatado en su libro “Últimos fragmentos de un largo viaje”.
” Tengo siete u ocho años. Una amiga de la escuela a la que he confesado que escribo poemas me lleva a su casa, a una familia de emigrantes libaneses. Entro en una vivienda miserable como todas las de alrededor del obispado de Marsella en los años de posguerra. Una estancia sombría. La silueta de un anciano en un sillón aparece al fondo. Se yergue lentamente, hasta ponerse de pie. Con la mano en el corazón, se inclina ante mi:
-“Me inclino ante la poetisa”.
Sobrecogida me silban los oídos.
Cuando vuelvo a mi casa corriendo unos minutos después, me siento como elevada del suelo. Aquélla ante la que el noble anciano se ha inclinado todavía no existe. Pero un día llegará a ser.
“Un día, serás”. Esta promesa espigada en la mirada de un adulto ha constituido mi tesoro. La educación no es más que un tejido de miradas”.
La niña había recibido la admiración de un venerable anciano. Y ese gesto de reconocimiento la alentó a ser la magnífica escritora que luego fue. La confianza como tesoro almacenado. La mirada que pone sobre el niño una gravedad hermosa exenta del fruto amargo de la reprobación. La gran tarea interior que florece allá donde se espera lo mejor de nosotros.
¿Y cómo iba la poetisa a abandonarse confiada al rapto y al abismo de la creación si no llevará en si una reserva de esas miradas que siempre nos aseguran que habrá un camino de retorno, una morada que nos acoge y nos espera?. Las miradas que caen sobre los niños como condenas y las que los elevan. La mejor obra tal vez como resultado de haber sido mirados de niños con veneración, muy por encima de nosotros mismos.
Javier Estangüi Ortega