Historias que invitan a pensar (48).
» La fórmula 2+2=5 llamó mi atención de inmediato. Me parecía al mismo tiempo osada y grotesca :el atrevimiento, la paradoja y la trágica irracionalidad de la situación soviética, su simplicidad mística, su desafío a la lógica…2+2=5:escrito con luces eléctricas en las fachadas de los edificios de Moscú, con enormes letras en vallas publicitarias, anunciaba la equivocación intencional, la hipérbole, el optimismo perverso; algo obstinadamente infantil y excitantemente imaginativo» así, según cita Dorian Lynskey, describió sorprendido el corresponsal Eugene Lyons uno de los hechos de que fué testigo en su viaje a la Rusia gobernada por Stalin. Y es que la machaconería de la propaganda, la unanimidad fruto del miedo , la fantasía desbocada como defensa contra una realidad sórdida, el temor a la soledad al discrepar de los dogmas compartidos,por muy disparatados que sean estos, explica como oponerse a las ficciones más descabelladas es, en muchas ocasiones,un acto de resistencia casi heróico. Pues quizá lo más peculiar del totalitarismo es la confusión entre la propaganda y lo real, la ideología y los hechos: en suma el desprecio por la objetividad y la verdad.
Mas al igual que quiénes creen en el progreso -sea cuanto se entienda por este-como fruto de una especie de inercia yerran, también lo hacen quiénes esperan el colapso inmediato de un régimen que se nutre de negar la realidad y pervertir el lenguaje. Aquí ha de tenerse siempre en cuenta la advertencia de Hannah Arendt :»La obstinación de la realidad es relativa. La realidad necesita que nosotros la protejamos».
Javier Estangüi Ortega