Una cárcel con aspecto de jardín de infancia
Entre las características del populismo totalitario mencionadas: la consideración del poder como fin en si mismo, la arbitrariedad e inseguridad jurídicas, la dependencia creciente de los ciudadanos con respecto al Estado,propaganda incesante, ocupación y enlodamiento de las instituciones, el matonismo,la extorsión y el gansterismo como formas de acción política, no debemos olvidar la destrucción del lenguaje ni el tuteo generalizado. Las etiquetas, las ideas-pegatina, la verborrea,los eslóganes , las frases-spray ,las ideologías en celo, sustituyen al pensamiento y al discurso. Se trata de una programación metódica al cabo de la cual los hombres acaben por sentirse extraños, aislados y no reconocidos al ser capaces aún de hablar una lengua con sentido. En los institutos acaban de crear el cargo de «coordinadora del bienestar». Sería para troncharse de risa si no se tratara de otra de esas vacuidades infladas por la propaganda cuyo ruido no hará mas que enmascarar las auténticas aspiraciones y padecimientos de los hombres, pues de eso precisamente se trata con todos esos escaparates. Cada vez tendremos mas apostolados y catecismos para toda clase de causas. Cada vez habrá más funcionarios del «Bien» que velen por nosotros y nuestro bienestar y cada vez nuestra existencia será mas miserable.¡Y ay de nosotros si nos sustraemos a esos dispensadores de filantropía a cargo de Estado!.
Por otra parte fue en el año 1793, año en que el terror alcanzó su cénit, cuando las autoridades de lo que quedaba de la Revolución francesa, decretaron el tuteo obligatorio. La ausencia de autoridad y competencias, la amalgama en lo indeferenciado,la fingida proximidad y empatía reservadas tan solo a la amistad y al amor, la indiferencia y el odio a lo distinto , la sustitución de los nombres por los pronombres,la abolición de la distancia en la que el otro aparece como infranqueable y enigmático, la ilusión de igualdad mantenida a despecho de la realidad, la falta de respeto, los «tíos» y las «tías»,la infantilización en el trato. En suma , todo cuanto no son sino testimonios de barbarie y que ahora, a fuerza de propaganda, pasan por desenfadadas libertades nos hará creer falsamente que avanzamos en una creciente conquista de «derechos humanos» cuando en realidad cada vez seremos mas pobres ,menos nosotros mismos y menos humanos. Eso si, por vez primera, de momento,nuestra cárcel se asemejará a un jardín de infancia.
Javier Estangüi Ortega