Derechos a granel

Cándido,aún no escarmentado por sus idas y venidas de uno a otro siglo, decidió acercarse a una biblioteca de jurisprudencia para conocer las leyes del siglo que visitara con tanto interés. En el derecho residía una de las claves esenciales para el progreso de la humanidad según su autor.

La bibliotecaria, muy cortés, le preguntó por el mes ,la semana ,el día y la hora del año que pretendía Cándido consultar pues , según le dijeron, la legislación ocupaba cientos de miles de volúmenes almacenados en distintos lugares.

-Ante todo, aclaró Cándido sorprendido, quiero saber, dijo ingenuamente pretendiendo responder a lo que consideró una broma de la bibliotecaria , los nuevos derechos reconocidos en estos dos últimos días.

-¡Oh!. Son mas de cincuenta. Nuestros expertos en marketing ético y jurídico descubren derechos nuevos cada día. Ayer al mediodía, sin ir mas lejos, descubrieron dos. Además actualmente proliferan mucho los acreedores de derechos. Hay mas de mil en lista de espera.

-¿Cuáles son?.inquirió Cándido entre atónito e intrigado. En nuestro tiempo tardábamos años en formular nuevos derechos. Y pensó en la razón que tenía su autor al haber confiado en el progreso humano y en la superior inteligencia de los hombres del futuro.

-«Los médicos tienen el derecho a no ser zurrados ni por los pacientes ni por los familiares de estos». El segundo reza así:»Los profesores tienen el derecho a no ser zurrados ni por sus alumnos ni por los progenitores de estos:sea el progenitor A o el progenitor B»-leyó en voz alta la bibliotecaria del mas reciente boletín diario del estado.

Cándido estaba tan perplejo por cuanto oía que se le quedó cara de pánfilo y no se atrevió a preguntar por el significado del progenitor A ni B. Así que conteniendo una exclamación, y temiendo parecer un necio, se limitó a preguntar extrañado:

-¿Pero se zurra a médicos y profesores?.

-No lo sabe usted . La badana.

-Pero¿ no les bastaba con las leyes que ya tenían para impedir esto?, preguntó esta vez cándidamente.

-Si, pero ninguna se cumplía. Por eso ha sido necesario promulgar tantas leyes nuevas.

-¿ Y las costumbres?.¿ Y el respeto?. ¿Y la autoridad?.¿Y la educación?, soltó Cándido alterado.

-Fueron considerados prejuicios que había que abolir cuanto antes.

Sacudido por cuanto había escuchado se despidió de la amable bibliotecaria, dispuesto a regresar a su siglo y enmendar la plana a su autor.Tras la zapa de moral , autoridad y educación proliferaban las leyes como setas después de llover .Así se incurría en un círculo vicioso , constrictor de la libertad : el incumplimiento de las leyes conducía a la promulgación de muchas mas leyes que crecían como los tumores y envolvían a los hombres en una camisa de fuerza. En lugar de atajar la causa se intentaba tratar los síntomas. ¿Abolir la autoridad, la moral, la educación?. ¡Se han vuelto locos!,pensó. Abolidas estas sólo quedan el poder y la vileza de los desalmados.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "Derechos a granel"

  1. By: Pablo+Fuentes+Botella Posted: 4 diciembre, 2022

    Excelente relato para ilustrar cómo entre infinitos derechos confeccionados por el poder; dirigidos, ridículos, interesados… los fundamentales acaben no sólo perdidos sino despreciados y humillados.

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