Sentimentalismo penal.
Dondequiera que miremos:concursos de canto, actuaciones, mítines,intervenciones parlamentarias e incluso procesos judiciales, contemplaremos la misma sobreactuación, la apelación más obscena a la sensiblería,el carnaval de la fingida inocencia y bondad ultrajada, el histrionismo, la extravagancia y el mamarrachismo junto a una avidez por orillar, proscribir y procesar a quien ose poner en tela de juicio esos «valores » que los bienpensantes se encargan de suministrar por doquier, al tiempo que proclaman como Bienes públicos los saqueos permanentes a los que someten a pueblos cada vez mas anestesiados.
Nunca como antaño, salvo en la época del nazismo y del estalinismo, se ha alentado tanto la delación-incluso recompensándola-, se ha expulsado de universidades a profesores por no prestarse a la beatería de lo políticamente correcto, se han rasgado tantas vestiduras y se han proferido tantos gritos de odio por los mismos que han ideado los así llamados «delitos de odio». Nunca se había imaginado, salvo en la antiutopía de Orwell, que poder alguno pudiera legislar sobre la historia y la memoria. Y nunca ,cuando no hace mas de medio siglo se hubiera considerado un ultraje a la libertad y la inteligencia, se sospecharía que quiénes se reivindicaban como los hijos o los nietos de las revoluciones, fueran los mentores y aplaudieran hasta con las orejas tales desmanes, haciendo señas con el pulgar a los verdugos como césares en el circo de Roma.
Y la mímesis y el contagio ha llegado a tal punto que algunas de las víctimas , como en los llamados procesos de Moscú, han llegado a realizar confesiones y rituales de exorcismo para purgar sus pretendidas culpas pasando así a engrosar el número de conversos. La caza de brujas y los aquelarres político-cívicos son los mismos, su percepción y los «delitos»son distintos. Los actuales llevan casi siempre la abstracta y nefanda etiqueta de «Discriminación» con todos sus subgéneros; aunque se pueda luego defender una llamada «Discriminación positiva». Pero pedir al sentimentalismo penal atinencia lógica es como pedir cordura al sectario, marioneta de cínicos e interesados.
Javier Estangüi Ortega
No se podría dar tal pábulo a la sensiblería (por otra parte absolutamente insensible con el que no piensa igual) sin toda esa esperpéntica escenografía. Si el patrón se repite en tantos ámbitos es porque es producto de una planificación.