Gobiernos in vitro.

Cuando los dirigentes acabaron de acordar el nuevo día de indignación programada cuyo fin manifiesto era acabar con otra nueva discriminación de entre las miles que los nuevos sociólogos y psicólogos venteaban con olfato realmente excepcional, y cuya recompensa solía ser un hueso civil en forma de candidatura, puesto de tertuliano en chácharas de todoparlantes, asesoría o plaza creada a tal efecto en cualquier universidad;mas cuyo fin tácito era apartar la mirada del envilecimiento moral, la baratija cultural y el saqueo de la ya casi abotargada y resignada población ;el Asesor Mayor, observado con una mezcla de recelo y admiración, pues era el único capaz de soportar la lectura de un clásico entre todos los presentes sin que se le nublara la vista , sintiera rebumbios en el oído o le atrapara una modorrera de siesta, se levantó y dijó solemne y socarrón: «Señoras y señores» (aquí reparó en el error cometido y se rectificó).»Presidente, ministras, ministros y ministres, en hebreo Satán se traduce como «El Acusador». Hoy sabemos que, gracias a nuestros desvelos y esfuerzos, también le conviene el nombre de ayer: «Legión»Así pues debemos preparar meticulosamente este nuevo día de la indignación que tendrá un carácter, como tantos otros, carnicero-festivo. Hemos de movilizar a todas las asociaciones subvencionadas con su infantería de grotescos chillones fanatizados, a los medios bien untados para desinformar, mentir, difamar y poner en la picota para que luego, nuestros juristas recompensados , ataviados con todas las causas de la actual «camisola cívica»,puedan procesar en nombre de la justicia.»Acababa de decir esto cuando reparó en que sus colegas ya se entretenían con sus respectivos móviles y ordenadores portátiles. El presidente, caritativo, le puso una mano sobre el hombro y le susurró:» Eres un transnochado romántico , pero nos entretienes con tus historias». El Asesor mayor sonrío, sintió un escalofrío y supo que era necesario una nueva demonología.Pero ¿Quien la crearía si nadie creía ya en nada , y el mísmisimo diablo se había encargado con éxito de disfrazarse de ángel,haciendo además que nadie pusiera en tela de juicio su inexistencia?.

Javier Estangüi Ortega

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