Sobre la precisión

La palabra «precisión» procede del latín «praecisio», que significa bien cortado y delimitado. El verbo «praedicere» , a su vez, significa cortar, suprimir lo que sobra. Según cuenta el filósofo Wolfgang Janke, el término «praecisus» se referia también, en ocasiones ,al eunuco al que se habían cercenado sus atributos.

Nuestra época , en buena medida deudora de los desarrollos técnicos propiciados por la matemática, ha elevado la «precisión»a la categoría de principio indiscutible en todos los ámbitos. Y ese es su error. Sería una estulticia negar que la misma es indispensable para muchos quehaceres. Pensemos, por ejemplo, en la actividad del cirujano o del ingeniero, por no mencionar muchas otras. Ahora bien , de eso a extender aquélla a todos los ámbitos del saber y proponerla como requisito ineludible de éste y de la vida, media tanto como la frontera que separa la sabiduría del cálculo. A quien nos inste y nos reconvenga con el «¡Sea usted preciso!» referido a todos los ámbitos de la vida, incluso tratándose de una decisión o la escritura de un poema, bien podríamos responderle:» ¡Seré mas, seré pleno!», pues la grandeza de la existencia no está en la compulsión a la precisión, la cual siempre omite y cercena algo esencial de lo humano, sino en su plenitud; es decir, el desarrollo íntegro de las facultades y la profundidad de la misma.

Javier Estangüi Ortega

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