Las autopistas de la información.

Se sabe que las autopistas comenzaron a construirse en la Alemania de los años treinta dominada ya por el nazismo. La finalidad de las mismas era doble: por una parte trataban de mitigar el inquietante desempleo de la época y,por otra, habrían de permitir el rápido traslado de hombres y armas en caso de guerra.

Las llamadas «autopistas de la información»( Information-Highway), se desarrollaron a principios de los años sesenta en los Estados Unidos como redes para la comunicación militar.

Unas y otras tienen, pues, similitudes. La primera e indubitable es el culto que ambas profesan a la velocidad. Todo ha de acelerarse desde los transportes a la llamada «información». Una exaltación de aquella hasta la idolatría que no hace sino confirmar la necesidad acuciante de solapar y esquivar cuanto nos podría interpelar en esa aciaga carrera cuyo sentido no acertamos a vislumbrar. En ambas autopistas se ha suprimido la variedad del paisaje. Mediante las primeras los caminos , los senderos, las carreteras, hoy denominadas secundarias , las cuales nos descubren muchas mas cosas de cuanto podrían hacerlo esos paisajes desolados y esas impersonales estaciones de servicio donde tratamos en vano de remansarnos.Por medio de las segundas, pese a su aparente diversidad de estímulos, la diversidad real de los seres del mundo, pues siempre nos remiten de lo mismo a lo mismo. Porque lo esencial aquí no es cuanto vemos en la pantalla sino cuanto eludimos:lo imprevisto,los encuentros de verdad, cuanto nos sorprende,inquieta o espeta.

La cacareada «Global village», «La era de las comunicaciones», ha acabado por ser una añagaza, pues nos incomunica cada vez mas en una suerte de autismo donde no tenemos mas que relaciones en efigie con los otros y con el mundo.

Joseph Weizenbaum ha mostrado muy bien como la denominada por los medios de aturdimiento «explosión de las comunicaciones» es, en realidad, todo lo contrario, una implosión. En lugar de una dilatación y una expansión, estamos ante una contracción y una uniformización. Dentro de poco viajaremos a otro país con idénticas autopistas al nuestro y, por lo tanto, nos sentiremos afuera como en casa;es decir, sustraíremos al viaje el encanto y la desazón de lo extraño,de lo inasimilable con nuestras habituales categorías. Del mismo modo «navegaremos»por las autopistas de la información con la ilusión de aproximar lo lejano a nuestras casas mientras ,en esa existencia semidesencarnada, nada sabremos de los hombres y dioses del lugar.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "Las autopistas de la información."

  1. By: Pablo Fuentes Botella Posted: 8 agosto, 2022

    Ahora que el poder ha puesto en evidencia sus mentiras y su censura, autopistas de desinformación. Tanta velocidad lo ha empequeñecido todo.

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