historias que invitan a pensar 38

Historias que invitan a pensar (38)

 

Relata el filósofo Jacques Maritain, cuando formaba parte de la comisión a cuyo cargo habría de crearse el texto de la Declaración Universal de los derechos Humanos, que a pesar de lo variopinto de las creencias e ideologías de los participantes en la redacción del mismo, se llegó en breve a un acuerdo sobre el contenido de dicha declaración. En lo que no existía acuerdo alguno era en la fundamentación de dichos derechos, es decir, en las razones que se podrían aducir para legitimarlos. “Estamos de acuerdo- expresaban- pero a condición de que no nos pregunten por qué”.

No se trata de volver a un estadio-probablemente sea imposible-, en el que reinaba un acuerdo expreso o tácito acerca del fundamento de la moral, sea una fundamentación religiosa, sea el derecho natural.

Tal vez la sospecha de que nuestra civilización esté minada por el nihilismo haya llevado a que de una forma compulsiva , como una especie de reacción defensiva, los estados legislen sobre todos y cada uno de los aspectos de nuestras vidas. El aluvión de leyes que se aprueban y proclaman es tan enorme que se hace imposible conocerlas y, probablemente, hacerlas cumplir. Magnus Enzensberger escribía que si se cumplieran las normas de circulación el tráfico se colapsaría.

La destrucción de la tradición y las costumbres. La falta de una visión sobre lo que el propio hombre es. El escaso de vigor de las ideas que han inspirado a nuestra cultura no parece habernos conducido a una emancipación sino a una suerte de vacío que, como una sima inconfesada, tratamos de tapar con una machacona voluntad que no hace sino legislar. La creciente “victimización” de todos y cada uno de nosotros junto a una desmedida proliferación de derechos que se reivindican y se supone nos resarcirían de las posibles injusticias, no hacen más que recordarnos nuestro creciente desamparo. Como a esos niños sin familia que tan solo cuentan con el estado para su protección.

        Javier Estangüi Ortega

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *