Ordo amoris
Están en paz con el «ordo amoris»los que tasan a cada cosa por su valor y no otorgan mas a cuanto vale menos ni minusvaloran a lo que vale mas. Así se expresaba San Agustín para referirse al buen estado de los hombres y las sociedades. La transgresión a ese orden era el síntoma inequívoco de la corrupción, decaimiento y , finalmente, derrumbamiento tanto de los hombres como de las sociedades.
Hoy valoramos mas a los artefactos que a los seres vivos, a los periodistas mas que a los artistas , al dinero mas que a las virtudes, al arribista mas que al honrado, a la astucia mas que a la bondad y la inteligencia, al provecho mas que a la verdad, al éxito mas que a la autenticidad , al ingenio y la ocurrencia mas que a la profundidad , y a la moda mas que a la permanencia.
Un amigo me ha enviado una excelente prueba de cuanto digo. Se trata del testamento de Valle-Inclán. Ramón de la Serna ,en su excelente biografía sobre el escritor ,relata como cada tarde salía al menos una gaceta exclusivamente dedicada a contar anécdotas de aquél hombre cuya presencia era siempre ,para quiénes tuvieron el privilegio de escucharlo, una fiesta gratuita de la inteligencia y al que, para oprobio de su patria, acosó y persiguió siempre la miseria.
«Te dejo mi cadáver y, reportero;/ mis anécdotas,¡todas para ti!/ le sacas a mi entierro más dinero/ que en mi vida mortal yo nunca vi». Así se despidió de la vida el escritor. Como una premonición de cuanto veríamos elevado a la enésima potencia . Antes de la completa mercantilización del arte, la simonía de la inteligencia y el encumbramiento de la medianía.
¿Que reforma de la enseñanza puede ser fecunda en medio de una incesante transgresión del ordo amoris?. El cambio de planes o asignaturas es algo menor con respecto a lo esencial. Y lo esencial, para nuestra desgracia, corre el peligro de convertirse en accidental.
Javier Estangüi Ortega
Plr más que intento que mis nietos lo comprendan, no sé si es demasiado tarde… ellos lo entienden y lo sienten como verdadero, pero pocas cosas a su alrededor se lo confirman.
Como ves, me preocupan mis nietos…
¿Cómo acabaran?