La lengua escarnecida

El Verbo desahuciado, expropiado y desterrado. El finolis cursinecio que para darse pote dice » espacios verdes» para no decir «parques o bosques», «espacio habitacional» , para no decir «pisos o casas», «espacio rural», para evitar decir «aldeas, pueblos o campiña». El lenguaje «inclusivo» de quiénes hablan con un preservativo en la lengua, sus memoparlantes , matracas y memeces, sus»todos, todas y todes», «el juez y la jueza». ¿ Y por qué no periodisto y periodista o imbécil e imbécila?. El moco verbal, la consigna , el titular , el ideario, la pegatina, papillas prefabricadas para eludir el pensamiento. Sus acólitos, devotos y corifeos , » funcionarios de la rebelión» a sueldo. La legión de los del «supuestamente», «poner en duda»,» poner en valor»», » poner en marcha» . La cháchara, el chismorreo y el parloteo disfrazados de información. El lenguaje jibarizado por los lingüistas , expertos en comunicación e ingenieros, a esa triada de código, emisor y receptor, donde aquél pierde su hondura y su sustancia para ser convertido en herramienta e instrumento. El hombre y la vida despojados y execrados, reducidos por todos los altavoces a » recursos» o » material». El deslenguaje antropocida y biocida de quiénes propagan como cantinela, sin escándalo alguno , escupitalos como «recursos humanos», » material humano» o » material genético» . Y la tarea esencial hoy del escritor y del maestro: bajo tanta ferralla y tantos escombros, rescatar el Verbo.

. Javier Estangüi Ortega

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