España
Vilipendiada, calumniada, denostada y despreciada por tus propios hijos. «Este país», «la nación», dicen para no decirte. Como si fueras el nombre de una culpa irredenta, de un gran naufragio, la balandronada de un orgullo fatuo y desmedido o una incurable enfermedad. Cierto, algunos de tus mejores hijos evitan nombrarte por el pudor de no decirte en vano, de no estar a tu altura. Río inmenso que no reconoce sus hermosas riberas, su generoso caudal, sus innumerables afluentes. Valetudinaria, enferma hoy de desmemoria. Presa de populistas, agiotistas y adrolleros deseosos de despojarte, quebrarte y saquearte. De inocularte la ponzoña de la postración y la vergüenza para te rindas de una vez y firmes sin rechistar tu propia eutanasia.
. Javier Estangüi Ortega