Viento y mar
El viento zarandea las palmeras, destaza las nubes, las desventra; y de su seno salen jirones, retazos, volutas, deshilachados filamentos, restos de un naufragio celeste. El mar, arrebatado, con su inmensa lengua , sorbe voraz la arena a grandes tragos , como si quisiera embriagarse de la tierra. No hay pesqueros en el horizonte. Sólo esta súbita crecida. Este atronador bramido. Este inmenso minotauro desbridado que anhela anegar la tierra , saquearla, raptarla y adentrarla a somorgujo de las aguas. Para luego sepultarla, como hizo con la Atlántida.
. Javier Estangüi Ortega
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