Oxímoros, superlativos, eufemismos.
Se conoce una época ante todo por su forma de hablar y de expresarse. Omitiré aquí el empacho de superlativos y eufemismos de que está indigesto nuestro tiempo , y me centraré exclusivamente en el uso de los oxímoros.
Se incurre en un oxímoron cuando se intentan conciliar ideas o conceptos antitéticos que se repugnan entre si. Por ejemplo » círculo cuadrado» . El oxímoron crece como pasto tras la lluvia cuando se desprecia o se ignora la realidad tal cual es , y se trata de enmascarar o suplir esta por toda suerte de embelecos, caprichos y fantasías.En realidad lo propio del niño o del adulto de mala fé. Cuando nuestro tiempo se jacta de que todo cuanto existe es un constructo subjetivo y que nada posee, pues, una naturaleza propia; no tiene nada de extraño que los oxímoros sean precisamente el modo en que se miente y expresa esa subjetividad desbocada, incapaz de hacerse cargo de la realidad y, a la postre, responsabilizarse de ella. A modo de ilustrar lo dicho me limitaré a dar algunos ejemplos. Dejo a la perspicacia del lector, aún no intoxicado por tal veneno ,que solivianta al buen juicio y nos impide comprender la realidad, la tarea de ampliar con creces tales ejemplos .
Por mi parte cada vez escucho con más frecuencia expresiones como » novela histórica» , » memoria democrática», discriminación positiva»( referente naturalmente a las leyes), » realidad virtual», » identidad fluida», » círculo abierto» , » arte del no- arte», » enfermo asintomático» (¿ en qué podría diferenciarse de un sujeto sano?), » derecho de obligado cumplimiento», y «vacío legal» ( ¿ de qué ley estará llena ese vacío). Aún cuando aquí se confiesa esa » legislomanía», esa compulsión al control del maníaco que se tatúa la lengua con la palabra libertad y sin embargo no deja respiro alguno al ser humano.
. Javier Estangüi Ortega