La mirada del amante
La mirada del amante vela, custodia y cuida cuanto da un sentido a su vida: familia, amigos, vecinos, utensilios, tierra, terruño, plantas y animales.La mirada del amante sella una alianza con cuanto la rodea, no envilece a los seres reduciéndolos a recursos, ni considera la tierra como espacio geométrico, ni se deja intimidar por cuantos sambenitos arrojan a quiénes aún resisten a la destrucción de cuanto aman.
» ! Nostálgicos!» , les reprochan a coro los rendidos a las sombras. Si, pues la nostalgia es el recuerdo del apego a las raíces que intentan cercenar para que existamos como hombres descuajados.
» ¡Pesimistas, refractarios al progreso!, exclaman siempre los saqueadores. Mas ,pesimista de verdad, es esa irrequietud, esa carrera loca bautizada progreso que precisa destruir de inmediato cuanto alcanza , porque nada le satisface y nada es belleza, plenitud ni bálsamo a sus ojos, y por eso en nada puede solazarse ni reposar.
La mirada del amante no se doblega ante la fuerza, el poder y la energía, atiende a lo vivo no a lo muerto.No idolatra a los dioses de la potencia porque la cautiva la sencillez, la humildad, la cercanía. Tampoco cede a los usurpadores del lenguaje. No llama » navegar» a limitarse a pulsar las teclas de un artefacto, ni » molinos» a esas aspas que liquidan a las aves y convierten la belleza del paisaje en un campo de Marte, ni » solares», a esas placas que amortajan a la tierra: estéril y baldía como sueñan los sembradores de dividendos, contabilidades y abstracciones.Ni llaman » progreso» a esa expropiación cuyo fin es segar la tierra bajo los pies de los hombres, abovedar el cielo de cristal o de hormigón , tajar las nubes y borrar toda huella de lo humano.
. Javier Estangüi Ortega