Errancias y quimeras
Humilde reloj de arena entre la infinita melodía. Escucho la pulsación del mar. El beso arrebatado de las aguas a la mejilla indiferente de la roca. La poesía es amor: desamortajar cuanto la indiferencia y el desdén amortajaron. Sin esperanza la historia no es sino el paso titubeante de un borracho. La poesía es la alquimia buena: convierte las simas en estrellas. Como quería Péguy la experiencia no ha matado a la inocencia. No sigo las prescripciones del pragmático. Mis sueños son quimeras de niño-anciano. Sueño con Hamlet convertido en Don Quijote, con madame Bovary en Teresa de Jesús, con la deportación universal de la impostura , y con la hoja de parra del poderoso aventada para siempre como pútrida seroja. Humilde reloj de arena entre la infinita melodía.
Javier Estangüi Ortega