Independencia y pertenencia
Jacques Ellul pensaba que uno de los mas crasos errores de nuestro tiempo era y es la confusión entre bienestar y libertad ,de una parte ; y entre independencia y libertad, de otra. Con respecto a la mentada independencia, ¿ quién no se jacta hoy-sean hombres o naciones-, de ser independientes o anhelar la independencia?. La propia palabra » independencia» es una suerte de voz mágica que cuanto más conjura,invoca y exhorta , menos significa. En realidad no es frecuentemente sino el alibí de quien no hace sino transitar de una a otra dependencia, mas insidiosa aún que la primera y de la que es menos consciente, pues los ídolos de la tribu- y no sólo ellos-,la recubren con el gorro frígio.
Por poner dos sencillos ejemplos. La mujer que antaño dependía económicamente de su marido suele depender hoy de su jefe o del estado, poderes más indiferentes,impersonales y anónimos. Esto no quiere decir en absoluto que defienda aquí que la mujer deba permanecer en el hogar. Me limito a describir la realidad , a evitar sacralizar un estado de cosas y a eludir esa añagaza que convierte lo común, real ,o necesario , en virtud. El joven que se independiza de sus tradiciones y dice sentirse emancipado , suele convertirse en un triste rehén de la moda y de las transgresiones más conformistas por publicitadas y financiadas.
En no pocas ocasiones lo que denominábamos dependencias no eran sino diques de contención que nos protegían de dependencias mucho peores. Además nadie puede ser en verdad independiente. La pretendida independencia no es sino una quimera. El oxígeno que respiramos,nuestro lugar de nacimiento, nuestra lengua materna,cultura y civilización, afectos,vinculos,…etc; son realidades de las que, queramos o no, dependemos. Aunque tal vez fuera más acertado decir a las que inexorablemente pertenecemos . Podemos ser conscientes de ello o vendarnos los ojos con la tan cacareada » independencia», ocultándonos las servidumbres más en boga.
Saber, ser concientes de nuestras dependencias,o por mejor decir, de nuestras pertenencias, nos ayuda a ver de otra forma la realidad y a nosotros mismos. No se deben confundir los regalos con cadenas. El ave se engaña cuando sueña que volaría mejor sin la resistencia del aire, escribió Kant. Y aquí vale también lo dicho por otro filósofo:» Y al saber que carecía de libertad, demostró que la tenía».
Javier Estangüi Ortega