La Poesía

Alquimia buena que al igual que el mendigo, tal escribió René Char, sabes sacar partido hasta de un hueso de aceituna. » Resurrección de las presencias», dijo de ti Octavio Paz. Tu que no necesitas despojar de la corona al rey para ofrecérsela al humilde pues no te encadenan ni la envidia, ni el odio, ni el resentimiento; esas necrosis del corazón. Que conviertes el desamparo en morada y la morada en horizonte. Que te aflijes por la avidez de quien convierte la vida en un botín y se priva así de la contemplación de la belleza ,intacta, aureolada, no abajada por posesión alguna. Que como el ángel irrumpes siempre sin llamar. Que estás donde se sufre y se celebra, mas te ausentas de la gélida mesa de la indiferencia y el desprecio. Que conviertes la comunicación en comunión, el gesto en rito, el adiós en alianza .Que avivas el fuego en torno al que nos reponemos del escalofrío de este siglo. Que engavillas siempre un ramo de ocaso y alba para ofrecérselo a los hombres. Maga de la espiga y del rocío .La lira derrota a la espada, anuncias desde siglos. Ha pasado un poema , nos ha estremecido, se dice, como quien dice, » ha pasado un ángel», decimos, para olvidarte de nuevo , para no estar ni a tu altura ni a la nuestra; regresar al inmundo del regateo , el trapicheo, el mercadeo; y así tratar de desterrarte a ti. A ti , que estás en todo desde la primera aurora.

Javier Estangüi Ortega

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