La «construcción» de Europa ( de fide propaganda)
Quiénes hablan sin cesar de la «construcción de Europa» manifiestan su voluntad con altavoz sabedores de cómo ,gobiernos y medios ,extienden con devoción su «de fide propaganda» hasta el paroxismo, a la vez que se cuidan de tachar de nacionalistas defensores de antiguallas a quiénes niegan la fatalidad de los hechos y se oponen a la falsa dicotomía establecida por los mandarines de Bruselas entre lo que bonachonamente denominan «mas Europa» o ,en otras ocasiones, «construcción de Europa, y la defensa, tan numantina como estéril ,de las naciones replegadas sobre si en un mundo cada mas interdependiente.
El término «construcción » es ,a la vez, una añagaza y una revelación, voluntaria o involuntaria, de quiénes , nuevos prometeos, diseñan y proyectan sociedades como los arquitectos lo hacen con los edificios. Una añagaza porque, en primer lugar , Europa no es el resultado de construcción alguna sino una realidad que se ha ido fraguando a través de la historia. Realidad cuyas fuentes han sido-siento pudor al repetir lo mentado hasta la saciedad-, la filosofía griega, el cristianismo y el derecho romano. Y cuyo pilar fué especialmente el cultivo de las así llamadas «humanidades». Y una revelación de quiénes ,apóstoles de ese «constructivismo» que no es sino el despotismo de los deseos y la voluntad de una minoría «esclarecida», desprecian a los pueblos para convertirlos en blanco de su ingeniería social. Esta Europa en construcción cuyas loas escuchamos día y noche está eliminando aceleradamente las humanidades de sus universidades y planes de estudios, a la vez que inventa y promulga delitos de opinión y de odio, arrincona y excomulga a quiénes disienten de la nueva ortodoxia que, de seguir así, serán una especie mas en peligro de extinción. El poder ya no emana de los pueblos,ciegos e ignorantes para los nuevos diseñadores . Apegados aquéllos a un lenguaje y unas tradiciones que no son sino una molesta viga atravesada en los engranajes de «constructores» y «modernizadores», han de ser reeducados y enseñados a expresarse en la nueva neolengua de la mercadotecnia, los burócratas y los pedagogos. Ha de hacérseles sentir retrógrados y trasnochados : los dos grandes pecados capitales para esta «de fide propaganda». A eso contribuyen , dóciles escuderos, los beneficiarios y conversos a las denominadas «nuevas tecnologías» así como a las flamantes «ideologías de género. Así ,cada vez gozaremos de menos libertad ,nuestra cultura será de baratillo , nuestro lenguaje regresará al grito y al balbuceo, nuestra sensibilidad al emoticono pero ,eso si , estaremos perpetúamente conectados y tendremos la libertad de expresión de «pensamientos esclavos».
Cuanto las élites sufrieron el revés del pueblo francés y holandés al ser consultados sobre el tratado de Maastricht, alegaron no haberse explicado bien. Era un asunto de pedagogia, declararon. Una pedagogía , como se comprobó más tarde, reservada a los convocantes, pues aprobaron de tapadillo tal tratado y no se les ocurrió volver a convocar referéndum alguno. La democracia está bien siempre y cuando no sea directa, y la representativa una licencia literaria para uso de beatos de lo políticamente correcto.
El día 29 de enero la comisión europea y los gobiernos de la Unión Europea han decidido abdicar de su responsabilidad con respecto a los asuntos de salud para otorgársela a la Organización mundial de la salud. Por cuanto se ve ,y como una especie de «creo en lo absurdo «,cuanto más soberanía se sustraé a los pueblos ,mas aumenta la democracia. Puede que nuestra desidia ,ceguera, falta de esperanza y cobardía moral, nos cierren cualquier otro camino,mas , a mi juicio, es algo nefasto hacer de la necesidad virtud. Los «constructores» de Europa pueden convencernos de que la desmemoria, el control y la propaganda han de aliarse con el pragmatismo si queremos no ser engullidos por otros gigantes, mantener las pensiones,no padecer hambrunas y cuanto quieran,pero no podrán hacernos tragar con ruedas de molino y llamar por mas tiempo libres a los esclavos, aunque estos estén tecnificados, saciados y satisfechos.
A la «construcción » europea y al nacionalismo ovillado sobre si habría de oponérseles un parlamento europeo de verdad, representativo y capaz de legislar , en lugar de una comisión ajena a la voluntad de los pueblos. Un tribunal elegido por los tribunales supremos de cada nación y no los actuales de Estrasburgo y Luxemburgo , y la llamada a referenda a los pueblos en cuestiones vitales o tras previa presentación de firmas con carácter vinculante para los gobiernos y, sobre todo ,como requisito,poder llamar al pan pan y al vino vino libres de acusación de delito alguno.
Javier Estangüi Ortega