historias que invitan a pensar 12
Historias que invitan a pensar (12)
En el curso de un experimento se preguntó a un reputado psiquiatra si tendría inconveniente en ser filmado en el curso de la entrevista con un paranoico al que le iban someter a su tratamiento y que, además, presentaba como peculiaridad de su enfermedad el que se tenía por un gran psiquiatra. Al supuesto paciente que, en realidad era un psiquiatra y no un enfermo, le dijeron a su vez lo mismo que le habían dicho a su colega: que le sería presentado un paciente paranoico que se creía un gran psiquiatra .Asimismo solicitaron su permiso para filmar la entrevista con el supuesto paciente. Ambos ignoraban la condición real del otro y ambos dieron su permiso para ser filmados.
El caso es que una vez que tuvo lugar la entrevista, y en el transcurso de la misma, cuanto más normal era el comportamiento de cada uno de ellos, tanto más le parecía al otro manifestación de una perturbación mental. Ambos salieron de la sala de entrevistas con el convencimiento de que habían estado hablando con un paranoico que se creía psiquiatra y cuya creencia le había incluso llevado a estudiar para estar versado en psiquiatría.
El que los científicos llamen “experimento” a esta experiencia no debe despistarnos, pues ilustra muy bien el “lecho de Procusto” al que a diario sometemos a la realidad para que se adecúe a nuestras ideas, a la vez que nos advierte acerca de la resistencia que experimentamos a que lo que esta presente a nosotros y nos habla pueda orillar a los fantasmas mentales que han precedido a su aparición. Quizás sea inevitable que la morada en la que albergamos a los otros esté hecha a nuestra medida, mas el darse cuenta de esto es el paso necesario para adecuarla también al invitado.
Javier Estangüi Ortega