¿Seremos capaces?
«Dime de que presumes y te diré de que careces» ,reza el refrán. «Democracia» ha sido la palabra comodín para tal presunción y tal carencia. Así hemos oido hablar desde «ideas democráticas» ,»arte democrático», » jueces para la democracia», hasta de «memoria democrática». Tanto mas nos empachaban con tal palabra tanto mas sospechábamos de quiénes no se la quitaban de la boca en público, mientras en privado soñaban con ser déspotas. Antonio García Trevijano tuvo el inmenso mérito de abrirnos los ojos acerca de la forma política realmente existente en España:oligarquía de partidos o partidocracia. Porque ni el sistema electoral es representativo (los partidos se representan a si mismos), ni existe división de poderes.Sin embargo la terapia propuesta: su vehemente exhortación a la abstención, se ha mostrado infructífera. Tras aquél acertado diagnóstico de hace más de cuatro décadas la situación ha empeorado hasta el punto en que nuestra nación se haya hoy en una encrucijada. En la hora actual recordar machaconamente las resposabilidades de cada cual , además de fomentar la desunión y la parálisis,no sirve salvo para adornarse de lucidez o vanidad. Lo que ahora se ventila es nada mas ni nada menos que la unidad de la nación, la existencia de nuestras libertades civiles y la aniquilación de la escasa-mas imprescindible-,independencia judicial de la que aún gozamos, por no hablar de la entronización de la desfachatez, la indignidad, el cinismo y la mentira como procedimientos habituales para gobernar. Que sea tal quídam y no tal otro la encarnación de esto , es digno de estudio psicológico pero no es lo mas relevante.Porque , en este momento lo importante,por desgracia, coincide con lo apremiante. Si tenemos alguna posibilidad de salir de este lodazal que humilla a todas las personas, sean de una u otra ideología ,quiénes,pese a la propaganda,conservan aún un ápice de nobleza y sentido de la justicia, hemos de reconocernos en ellas ,unirnos a ellas y dar lo mejor de nosotros mismos. Y no se trata aquí de izquierdas ni derechas, sino de lo que Orwell llamó el partido de la decencia. Jueces y fiscales no dispuestos a ser vejados y que no hayan olvidado el ideal de justicia al que consagraron sus vidas. Periodistas incapaces de oficiar por más tiempo de voceros de la mentira. Funcionarios de todas las ramas de la admistración dispuestos a no dejarse avasallar por el dedo arbitrario de la ignominia. Un jefe de estado digno de tal nombre. Compatriotas de distintas ideologías no cegados ni por el fanatismo,ni por la militancia, ni por el miedo,ni por la soldada con la que quien tiene alma de esbirro vende su conciencia. Cada época pone un espejo en la cara a las generaciones.
¿Seremos capaces de mirarnos en el sin avergonzarnos?. ¿Es una utopía apelar al partido de la decencia?.
Javier Estangüi Ortega
Creo que no es una utopía, pero tenemos que resistir…
Ellos se han metido en un callejón sin salida, no tienen más solución que seguir adelante, y, si nosotros nos rendimos antes, entonces nos van a liquidar…
En Ferraz llevan drones, y seguro que tienen una buena tecnología capaz de hacer buenas fotos… nos tienen bastante fichados, y se van a vengar, si los dejamos.
No hay más que ver por ejemplo, lo que han hecho con Xavi Alonso…. Han llegado a falsificar pruebas, y diez años de juicios… no todos podemos aguantar eso…
Espero que todos los que vamos a Ferraz y a donde haga falta nos demos cuenta y seamos capaces de resistir…