Los «medios de comunicación» , esos selfies retocados que los poderosos hacen de si mismos
Günther Anders definía a la radio como el «parlanchín portátil» y al telespectador como «trabajador no remunerado para la producción del eremita en masa». Todos separados y aislados mas cada uno recibiendo el mismo sopicaldo mental. Años después Guy Debord escribía lo siguiente:» Del automóvil a la televisión todos los bienes seleccionados por el sistema del espectáculo son también armas para reforzar incesantemente las condiciones de aislamiento de las «muchedumbres solitarias»…El espectáculo reune lo separado, mas en tanto separado». Y eso en un tiempo en el que ni los móviles , ni las redes, ni el cacareado Metaverso habían aparecido.
Justo lo contrario de cuanto sucede con un paciente muy grave cuando se le desconecta , abocado a la muerte desde ese instante ; desconectarse aquí es un requisito imprescindible para recobrar la realidad mas allá de ese mundo donde, tanto mas quídam se sea , tanto mas tiene todo quisque derecho a su minuto de miseria retransmitida en una adulterada y «democrática» muestra de lo popular . Pantallas donde los poderosos exhiben sin cesar, como retablo prodigioso , una imagen falseada del mundo y de si mismos mientras lo banal,lo chabacano y lo sórdido se entremezclan con lo grave , los presentadores (ahora comunicadores ), se convierten súbitamente en anunciantes-o mejor se desnudan unos instantes-, para volver a dar el pego un minuto después,los noticiarios son falsarios y los pretendidos debates , discos rayados de esbirros bien pagados cuyo oficio no es sino tergiversar, enmarañar y confundir.
No, la pantalla de la televisión no es ,como se decía antaño,»una ventana abierta al mundo», sino mas bien la puerta cerrada de un portazo a nuestra realidad y al mundo que habitamos, a los encuentros humanos y al saber del que podríamos gozar y aprender estudiando a los clásicos , ejercitando nuestras facultades en vez de dejarnos masajear por anestesistas del alma. Aprenderíamos también que las guerras no aparecen ni desaparecen a capricho de los mandarines de los medios. Que ni lo espectacular ni lo extravagante , ni la fama injertada en medianías ni la moda merecen la pena. Que el rencor, la falsa energía, lo estridente se retransmiten con facilidad, mientras que la serenidad, el silencio y el pensamiento,por su propia índole, se sustraen a los medios. ¡Que se contemplen y entretengan ellos solos en sus selfies!. Así comenzaría una huelga general en defensa de la verdad y la inteligencia. Así podríamos formar otros lazos, vínculos y comunidades de verdad, nuestra mirada y nuestra alma podrían ser rescatadas del ruido y de lo más efímero para vislumbrar cuanto de veras permanece en los hombres
Me sumo feliz a esa huelga general. La realidad es fabricada por el poder que nos la embucha día a día manipulada e inventada para someternos. La verdad, en cambio, se nos ofrece para liberarnos cuando la buscamos desde la inteligencia, la reflexión, la observación, la intuición, la humildad y el asombro.